Más pegada que fútbol en Leverkusen

El Celta y el Bayer firman tablas (3-3) en un partido con más tantos que fútbol


Vigo

Acierto en ataque, licencias en la zaga y un Sergio Álvarez soberbio. Esta es la trilogía del empate a tres goles del Celta en Leverkusen que cerraba su minigira por Europa. Guidetti marcó por partida doble (el primero de ellos en una delicia de jugada combinativa), el Bayer le dio la vuelta al marcador en menos de diez minutos y en la recta final, una jugada de autor de Pione Sisto sirvió para que Maxi Gómez se estrenase como goleador en Europa. Más goles que fútbol en los dos equipos.

Para comenzar, el BayArena no vio un ensayo general del Celta, que Unzué parece dejar para Balaídos. Siguió con su línea de probaturas, aunque fue escalonando los cambios. La más llamativa, colocar a Beauvue en el extremo izquierdo y a Hjulsager en el derecho. También revisar las prestaciones de Roncaglia como lateral derecho e incidir en la apuesta del juvenil Pampín en el izquierdo.

Más allá de la disposición el primer tiempo del Celta ante el Leverkusen fue pegada y portería. A los cinco minutos los vigueses sacaron de la chistera una jugada de tiralíneas semejante al segundo gol de Jozabed ante el Burnley, y Guidetti ejerció de matador con un virulento tiro que acabó en gol. En la única llegada de los vigueses en todo el primer tiempo. Lo demás fue un recital de Sergio Álvarez bajo los palos y una colección de licencias defensivas. Kampl, Bellarabi y Mehmedi se encontraron con la mejor versión del portero de Catoira que les impidieron resolver el aluvión de llegadas. Algunas derivadas del mal día de Radoja en la salida de balón y otras de la autopista que aparecía en la banda izquierda viguesa. De hecho Unzué cambió de lado a Hjulsager para intentar contener la hemorragia.

Unzué hizo cuatro cambios en el descanso, uno de ellos en portería para probar de nuevo a Iván Villar, y por cuarta vez en la temporada puso en la banda derecha a Iago Aspas. Con la misma disposición, el Celta quiso tener un poco más el balón y por momentos logró combinar, aunque el segundo gol llegó en un robo con asistencia de Beauvue a Guidetti para que el sueco marcase de tiro cruzado ante la salida del portero rival.

El 0-2 le duró un suspiro al Celta, porque el Bayer se armó de acierto y en menos de diez minutos le dio la vuelta al marcador con tres goles. El primero con un tiro cruzado de Mehmedi, que dentro del área tuvo tiempo para inventarse la rosca. Luego fue el finlandés Pohjanpalo quien aprovechó un desajuste por el centro de la defensa para empatar y a continuación Volland marcaba el tercero. Con el 3-2 Unzué completó su rueda de cambios con cuatro incorporaciones y una de ellas, Maxi Gómez, marcó el empate definitivo, aunque el gran mérito de la jugada corresponde a Pione Sisto. El danés regateó a su par, se quedó con la banda izquierda expedita y sacó un centro preciso que el uruguayo solo tuvo que cruzar para marcar su primer gol como céltico.

El 3-3 no refleja un partido intenso, sino el acierto de los ataques ante dos sistemas defensivos obligados a mejorar a la carrera. Los test ante el Udinese y la Roma, ya en Balaídos, serán el último termómetro antes del inicio de la competición.

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