Unzué quiere combinar más que Berizzo

El juego posicional, los apoyos cortos y la presión por zonas, principales diferencias del nuevo Celta que la plantilla debe terminar de asimilar en los 12 días que restan de pretemporada


Vigo / La Voz

Aunque la plantilla sea casi la misma, con las únicas incorporaciones hasta el momento de Maxi Gómez y Lobotka, el cambio de entrenador supone una transformación importante en el método de juego que los vigueses llevan cuatro semanas asimilando y que deben acabar de perfilar en 12 días, ya que el sábado 19 comienza la Liga. El ataque posicional, la combinación por encima de todo y los marcajes por zonas definidas del campo forman las grandes diferencias con respecto a la época de Berizzo, en donde el vértigo en las acciones y el marcaje al hombre eran los aspectos más destacados.

El balón

Combinar a toda costa frente a la posibilidad de un desplazamiento largo

El Celta es un equipo de buen trato de balón desde los días de Paco Herrera. Lleva una década apostando por el juego combinativo que ya forma parte del ADN celeste, pero entre Berizzo y Unzué hay matices evidentes. El Toto quería el balón en campo contrario y apostaba por la circulación de balón, pero tampoco hacía ascos a un saque en largo o a un balón a la espalda de la defensa rival. Con el navarro tocar de área a área es dogma de fe como lo demuestran los dos goles conseguidos hasta la fecha en partidos consecutivos. Todo pasa por los apoyos en corto, habilitar líneas de pase y velocidad de balón.

Propuesta

Ataque posicional frente a un juego más vertical

El mejor Celta del último trienio trataba de acabar las jugadas a toda velocidad. Era su mejor arma para destrozar a los rivales, especialmente cuando robaba el balón muy arriba. Unzué quiere un ataque más organizado con un fútbol con más pausa. Y lo quiere desde el primer toque del portero a la finalización del delantero. Por eso ninguno de los guardametas rifa un solo balón, aunque estén presionados.

En defensa

Del marcaje al hombre por todo el campo a la cobertura por zonas

El rasgo más declarado de Berizzo era el marcaje individual, con asignaciones individuales casi por todo el campo. Ese aspecto cambia ahora por completo, ya que los vigueses pasan a marcar por zonas y la responsabilidad de la vigilancia individual pasa a un segundo plano. Este cambio después de tres años es el que más le ha costado a los célticos, según admitió Jozabed. «Las primeras semanas quizás nos costó un poco. Aún teníamos la idea de perseguir al hombre nuestro pero ahora esa idea ya se fue y ya tenemos un nuevo concepto del míster. Trabajamos muchas cosas y una de ellas es la presión sin balón y creo que cada vez la hacemos mejor sin perseguir al hombre como antes», manifestó.

Recuperación

Presión inmediata tras pérdida, idea común pero con matices

Con Eduardo Berizzo la presión alta formaba parte del paisaje celeste en el campo, y ese concepto se mantiene ahora, pero de otra manera. Todo el equipo, especialmente los centrocampistas tienen la orden de presionar lo antes posible para evitar las contras del rival. «Nos pide que tengamos balón, pero tras la pérdida de balón la presión sea rápida», una premisa que se antoja capital para que la apuesta por el fútbol combinativo no sufra daños colaterales.

Reparto de roles

Cada futbolista tiene delimitada su zona a la hora de presionar

La ocupación del terreno de juego del modo más adecuado es otro aspecto fundamental en la nueva idea del cuadro celeste. Cada futbolista debe saber cuál es su espacio para defender al contrario. «El míster quiere un juego de posición muy marcado en donde los jugadores sepamos muy buen cual es nuestra zona de movimientos y no invadamos espacios que no debemos ocupar». Este reparto parece uno de los caballos de batalla de este verano.

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