Las obras de la grada de Río vuelven a condicionar el inicio de temporada

Los abonados se quejan de su reubicación para los dos amistosos, lo que podría repetirse en el primer partido de Liga, y la falta de iluminación amenaza el segundo

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vigo / la voz

La temporada arranca con suspense para el celtismo un verano más por mor de las obras de reforma del estadio. Si la temporada pasada había sido por Tribuna, este verano el problema se traslada a grada de Río, que de entrada estará cerrada para los dos partidos de esta semana, lo que obliga a reubicar a los abonados en otras zonas del campo y deja abiertas un par de incógnitas para las dos primeras citas de Liga en casa. Para el sábado 19 porque sin Río abierto sería difícil meter a todos los socios en el estadio y para el viernes 8 de septiembre, fecha en la que el Alavés visitará Vigo, porque en estos momentos esa grada carece de iluminación y para entonces sería imposible jugar un partido que comienza a las nueve de la noche.

La LFP anunció el Celta-Alavés para el viernes 8 a las nueve, lo que obliga a restituir el alumbrado La previsión del Concello es que la grada estará apta para el inicio liguero pero las obras todavía están muy verdes a estas alturas de agosto. En 12 días el graderío debe estar apto para albergar a los socios de esa zona del campo, la más poblada de todo el estadio, y 20 días más tarde esa grada debe contar con la iluminación correspondiente para poder celebrar el partido, teniendo en cuenta la alta exigencia de la LFP por la calidad televisiva de las retransmisiones.

Antes de la Liga, el equipo tiene por delante dos amistosos que ya han empezado a generar problemas. El club había anunciado la semana pasada que desde ayer los abonados de Río podían ir a recoger sus invitaciones y, en respuesta a algunos aficionados que preguntaban, habían aclarado que serían billetes para Tribuna hasta agotarse existencias. Y el tiempo que tardó en ocurrir eso resultó ser un suspiro.

Casi desde primera hora de la mañana, numerosos aficionados comenzaron a quejarse de que les estaban despachando entradas de Gol, una grada más asequible porque sus condiciones -principalmente la visibilidad- son mucho peores. Los abonados afectados denuncian falta de información, lamentan que no se les compense y no les parece justo tener que conformarse con este cambio habiendo pagado su abono en Río.

Algunos denunciaron que el personal de taquilla les indicó que si tenían alguna queja, la presentaran en el Concello. «Respondimos que a quien le pagamos nosotros el abono es al Celta», relata Óscar Monje, uno de esos celtistas a los que se les asignó un sitio en gol. A la pregunta de qué pasará contra la Roma o en el inicio de Liga -extremo que más preocupa- no hubo respuesta. Muchos afectados insistían ayer en sentirse «despreciados» por su club.

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