Malestar en los abonados por la gestión de la reubicación

Las colas para reservar asiento para el domingo y la falta de atención en los teléfonos habilitados han sido una constante

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vigo / la voz

Las obras de Balaídos que han provocado que la grada de Río no esté disponible para los amistosos de pretemporada traen de cabeza a los socios celtistas en estas semanas previas al inicio de Liga. Primero fue la reubicación de los abonados de Río en las demás gradas para el Memorial Quinocho el miércoles y luego las medidas tomadas en teoría para minimizar las molestias. Aunque estas fueron aplaudidas en un principio, su puesta en práctica volvió a desatar críticas.

El club había anunciado que los socios debían reservar sus entradas antes de las 20.00 horas de ayer para conservar su asiento en el último partido de la temporada, frente a la Roma. Podían hacerlo presencialmente, pero también a través de dos números de teléfono. Con esta opción se respondía a la demanda de los abonados de fuera, que con frecuencia se veían en la necesidad de desplazarse a Vigo para este tipo de trámites. Sin embargo, las quejas de aficionados que eran incapaces de contactar con el club en las líneas en teoría habilitadas para tal fin fueron una constante tanto ayer como el miércoles.

«Quinta vez que intento chamar ao números que deu o Celta para reservar o meu asento para o domingo e seguen sen coller», expresaba Fer Caldas a través de su cuenta de Twitter. «Sería maravilloso que alguno de vuestros teléfonos estuviese operativo», comentaba otra aficionada con ironía. Otros hablaban de «toda la mañana intentándolo» o de haberlo conseguido tras hacer veinte intentos. «Llamad una y otra vez al mismo sin parar y os cogen. 42 llamadas después, tengo mi entrada», contaba su caso Carlos Lino Gonzalvo.

Mientras, a primera hora de la mañana en Balaídos se registraron largas colas, aunque fueron desapareciendo a medida que avanzaba la mañana y hacia el mediodía el tiempo de espera era mínimo. Ya el día del Celta-Udinese muchos celtistas esperaban a ser atendidos cuando en el interior del estadio el partido ya había comenzado.

Además, el día del encuentro muchos socios de Río se quejaron ya no solo de haber sido reubicados en Gol, sino de la mala visibilidad, en algunos casos en las primeras filas, de las butacas que les habían asignado. Molestó especialmente que Tribuna estuviera muy lejos del lleno.

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