Sonrisas a cambio de pulseras celestes en Birmania

Lápices y Colores reparte solidaridad y, a través de Carolina Guimerans, también celtismo

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Vigo

Esta semana el Celta difundía unas imágenes de niños en Birmania portando pulseras del Celta que llegaron hasta allí por medio de la asociación solidaria Lápices y Colores. La artífice de que esto fuera posible se llama Carolina Guimerans y ejerce como fotógrafa del grupo, aparte de ser aficionada del club vigués de toda la vida.

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Somos un grupo de aficionados del Celta y me animé a ir a hablar con el director del área de negocio y pedirle esas pulseras para llevar a Myanmar. Les encantó la idea», dice Carolina. Les parecía un buen ingrediente para contribuir a «acompañar el proyecto con un poco de ilusión» y de paso que los chavales conocieran un club diferente a Madrid y Barça. «Como somos celtistas queríamos aprovechar para explicarles que no solo existen esos dos y que el Celta es el de nuestra ciudad», comenta.

Lápices y Colores escoge cada año un país donde viajar para trasladarles toda la ayuda que esté en sus manos. «Llevamos ropa dese Vigo y todo el dinero que recaudamos durante el año lo llevamos encima y lo gastamos en el viaje», cuenta desde Birmania. Visitan colegios y orfanatos y detectan las necesidades más urgentes. En el colegio de las imágenes les repartieron primero la ropa y luego Carolina sacó las pulseras celestes. «Yo llevaba una puesta y empezaron a levantar las manos y a apiñarse porque querían una», recuerda.

«La verdad es que las caras de los niños son indescriptibles, esto es muy pobre, no tienen absolutamente nada. Sabía a lo que venía pero verlo te revuelve por dentro», relata. Por eso si «alucinan» con la cantidad de ropa y material que les proporcionan, más lo hacen con las pulseras del Celta o con los lápices de colores. «No habían visto una pintura de color nunca en su vida», cuenta ella. Su cometido fue «captar esas caritas que lo dicen todo».

Carolina está viviendo esta experiencia «de manera intensa», especialmente porque al ser madre empatiza de manera especial con los pequeños, cuenta ella. Acostumbrada durante toda su vida a viajar para conocer otra gente y costumbres, en esta ocasión ha podido también dar a conocer su pasión por el equipo vigués. «Esperamos que el año que viene continúen en esa línea y que la colaboración sea mayor».

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