Gracias a Aspas se está dando valor a la carrera de Manolo

Javier Maté DESDE EL BANQUILLO

GRADA DE RÍO

RC CELTA

25 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Es difícil ser original hablando de Iago Aspas, pero es evidente que es una gran alegría para todos, sobre todo, para él, su familia, el celtismo y también para mí, porque no tengo esa sensación de paternidad de la criatura, pero sí que me alegra muchísimo. No creo mucho en los homenajes mientras estás jugando, pero el club ha mejorado en estas cosas, cuidando mucho más a su gente y me gustó mucho, fue emocionante.

Me alegro por Iago y por Manolo, a quien ha superado, porque ahora es cuando más valor se está dando a su carrera. Para mí, fue un orgullo jugar con él, que me demostró que el talento defensivo también existe en el fútbol. Con Iago, mira que somos raros, pero a veces me molesta que haya tantos padres deportivos y cuando me lo adjudican a mí, tampoco lo veo justo. No hice nada, me pareció bueno y sí que hubo algún entrenador que se cansaba de él y yo decía que tenía que seguir, que era bueno. Hice lo que exigía la labor que desarrollaba.

No es fácil prever que un chico como Iago, cuyas características físicas no son precisamente las de Tarzán, vaya a tener esa longevidad. Pero ha ido superándonos a los que estábamos en el escalafón más abajo y lo de Manolo era palabra de los mayores. Es verdad que ahora hay muchos más cambios, se juega más, y dado que él todavía hace prevalecer en el juego su talento y no sus condiciones físicas, ha sido capaz de batirlo.

Son dos jugadores criados aquí, algo que es muy difícil que pase, y con los que me he cruzado. Es muy difícil estar todo ese tiempo y que en los malos momentos la gente te comprenda, que seas capaz de superarlos; en el caso de Manolo, con las lesiones, y en el de Iago, si no hubiera tenido ese paréntesis de de Liverpool hubiera sido ya una cosa estratosférica. Son épocas diferentes, pero los dos tienen muchísimo mérito y me alegro mucho de lo que han logrado.

Mi primer recuerdo de Iago es cuando formamos un equipo para el famoso torneo de Canal+. Era categoría alevín y no la teníamos porque un convenio anterior nos lo impedía, así que elegíamos niños de varios clubes, había una camada de gente que ya estaba en A Madroa en entrenamientos y me acuerdo que me hablaron de él, que era el hermano de Jonathan, y me pareció que era diferente, ni mejor ni peor, diferente.

Contó Mateo (Míguez), compañero suyo entonces, una frase que le dijo siendo alevín: «No hace falta que me la des precisa, tal como la tienes, si le das con efecto adecuado, ya la recojo yo». Estamos hablando de un niño de once años con la capacidad sorprendente de percibir y expresar eso. Coincido bastante con su hermano Jonathan y él ha contado muchas veces que yo siempre le decía que el bueno era Iago. Bromea con que le despreciaba, pero yo le digo que el tiempo me dio la razón.