Los vigueses saben que les espera un partido trampa en Bulgaria ante el Ludogorets, pero con el premio mayúsculo de poder certificar el «play off»
27 nov 2025 . Actualizado a las 15:08 h.El Celta viaja advertido. El teórico rival más débil de su camino en la Fase Liga no lo es tanto. Más allá de lo futbolístico, el Ludogorets es un clásico de las competiciones continentales, ha sido el gran dominador del fútbol búlgaro en los últimos años y esta tarde se juega un buen pedazo de su supervivencia en la segunda competición continental. Argumentos que la tropa de Claudio Giráldez debe tener en cuenta si quiere sumar su cuarto triunfo consecutivo en la Europa League y certificar de un modo virtual un puesto en el play off sin descartar el top-8 que ocupa en la actualidad (es cuarto).
Quien mejor puede dar cuenta lo que sucede en el Huvepharma Arena de Razgrad, una localidad búlgara que roza los 28.000 habitantes, es el acaudalado Betis de Pellegrini, que jugó allí a principios de octubre y aunque terminó ganando por 0-2, para nada tuvo un partido cómodo. «La gente que ha ido para allá nos ha advertido. Será un partido muy difícil que no siempre pasará por el tema futbolístico, sino también por el emocional», avisó antes de partir el director de fútbol del cuadro celeste, Marco Garcés.
El Ludogorets, un equipo que vive bajo la incertidumbre del delicado estado de salud de su mecenas y presidente, acaba de cambiar de entrenador y la visita del Celta será la presentación ante la afición local del noruego Per-Mathias Hogmo, que casi dobla en edad a Giráldez, y que debutó el pasado fin de semana en el campeonato doméstico con un triunfo en Sofía. Los búlgaros sumaron tres puntos en la primera jornada de la Europa League en Suecia ante el Malmö y, desde entonces, cayeron tres veces, pero en casa solo jugaron un partido.
El Celta lleva el camino inverso en Europa. Perdió el primer envite en Stuttgart y, a partir de ahí, encadena tres victorias. La última, en Zagreb, con unos primorosos 45 minutos iniciales que el reportaron un 0-3 al descanso. Los vigueses, un poco más tranquilos en la liga que en cita continentales anteriores, quieren mantenerse en la senda del éxito y dar un golpe de mano en Razgrad, en un partido que va a depender en gran medida de cómo entren los celestes a la contienda y de que mantengan el nivel de concentración y de fútbol que exhibieron en Croacia. Para el Celta, Europa sigue siendo un territorio en el que disfrutar, pero ahora que tienen la clasificación en la mano, no deben desaprovechar la oportunidad.
Como viene sucediendo a lo largo de toda la temporada, los celestes harán una rotación masiva con respecto al once que inició la contienda en Vitoria el pasado sábado. Repetirá con toda probabilidad Ionut Andrei Radu en la portería y también podrían hacerlo Marcos Alonso e Ilaix Moriba, pero parece complicado pensar en la continuidad de un cuarto jugador, incluido un Iago Aspas que hasta la fecha ha sido siempre titular en Europa, pero que disputó casi todo el partido de liga el sábado. Carl Starfelt también inició las cuatro citas anteriores pero ante el Alavés pidió el cambio. No obstante, con Claudio los nombres son lo de menos. Lo importante es la idea.