La fe en la remontada del Celta no entiende de kilómetros

M. V. F. VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Rebeca Rubal, ayer en el aeropuerto, antes de volar desde Londres.
Rebeca Rubal, ayer en el aeropuerto, antes de volar desde Londres.

Celtistas llegados desde Nueva York, Londres, Bruselas o Ludwigsburg no se han querido perder la cita de Balaídos

16 abr 2026 . Actualizado a las 15:14 h.

Cada desplazamiento europeo del Celta ha supuesto el viaje de multitud de aficionados acompañando al equipo allá donde va. Pero los partidos en casa también implican muchos kilómetros para no pocos celtistas. Están los llegados desde distintos puntos de Galicia, como en cada cita liguera, pero este compromiso de vuelta de cuartos de final de Europa League frente al Friburgo es una ocasión especial, y eso motiva que aficionados que residen fuera hayan hecho malabares para pode estar en la noche de este jueves en Balaídos.

Daniel Clemente, con su familia, en el Tomiño, la sede de la peña de Nueva York.
Daniel Clemente, con su familia, en el Tomiño, la sede de la peña de Nueva York. RC CELTA

Es el caso de Daniel Clemente, conocido en Twitter como Celtista en Nueva York, la ciudad donde vive y desde la que ha partido en las últimas horas para no perderse esta cita. «Salgo de JFK con transbordo en Madrid. Hay que creer y animar al equipo cuando vienen malas, que para la final todos van a querer estar presentes», desliza este vigués que decidió hace dos semanas que acudiría a esta vuelta de cuartos de final de la Europa League. «Fue nada más supe que mis jefes iban también a ir de viaje este mismo miércoles», confiesa.

Aunque sacó los billetes con posibilidad de cancelación, no se le pasó por la cabeza dar marcha atrás después de la ida. «Tenemos muchos motivos futbolísticos por los que la remontada es posible y poder estar en Balaídos y vivirlo en directo, pudiendo, no lo podría dejar pasar», plantea. Estuvo ante el Niza y no pudo viajar a Lyon, aunque entraba en sus planes: «Aún me duele». Es abonado, así que la entrada en el municipal vigués no era problema -aunque menciona que los importes para el público en general son desorbitados y se está normalizando- y tiene la «suerte de que los billetes están bien de precio en esta época», porque de lo contrario, no se lo podría permitir.

Si bien el parón del fin de semana le priva de vivir otro partido del primer equipo, Clemente sí aprovechará para apoyar al Celta Fortuna este viernes frente al Cacereño. Pero antes, su punto de mira está en al compromiso europeo. «Opciones de remontada veo muchas, y lo más importante es que creo que Claudio también lo cree», apunta. No puede traer a su hijo porque tiene colegio, pero insiste: «Álex estará en la final. Así de convencido estoy de que vamos a pasar».

Rebeca Rubal Ramírez es otra celtista viguesa recién llegada a Londres, donde vive desde hace mes y medio y desde donde voló este miércoles rumbo a casa. «Tenía claro venir a este partido, incluso antes de saber si nos clasificaríamos. La vida es una cuestión de confianza, de optimismo… y también de trabajo y constancia. Y si algo define al celtismo es precisamente eso», sostiene. El 3-0 no le hizo cambiar de idea: «Fue duro, pero esto va de creer hasta el final. Somos sufridores y tenemos afouteza», recalca antes de evocar un emblemático verso del himno del centenario: «Na ledicia son celeste, celtista no padecer. Tengo el presentimiento de que vamos a vivir una remontada histórica y no soy la única que lo piensa, basta ver el sold-out».

Esta integrante de London Celtas encontró la peña a la semana de llegar y, con ella, «un pedacito de casa» allí. celebra. Y tilda su viaje de «odisea» porque «cada vez hay menos conexiones entre Londres y Galicia», lo que le llevó a viajar el día previo y «hacer encaje de bolillos». En lo relativo al trabajo, se dedica a la moda, lo que le permite tener «flexibilidad y autonomía suficiente» para poder organizarse y haber podido acudir. «Es parte de mi responsabilidad compensarlo después y lo hago sin problema», afirma.

Su vínculo con el Celta lo creó gracias a su hermano, que la hizo abonada a sus catorce años. «Rodeado de mujeres, él nos convirtió a todas en auténticas celtistas. Desde entonces, el Celta no es solo fútbol: es familia, es identidad, es una forma de sentir. Porque esto va de fe, de creer en nosotros y no rendirnos nunca», enfatiza.

 

El celtista residente en Bruselas Aurel Míguez.
El celtista residente en Bruselas Aurel Míguez.

Aurel Míguez Nieto se fue a trabajar a Bélgica hace un año, pero intenta acudir a Balaídos siempre que tiene ocasión y tirando de teletrabajo y días libres, como en esta ocasión. «Pouco despois de chegar a Bruxelas, montamos a peña Europa Celta e acadouse a clasificación para Europa, así que aproveito para viaxar co equipo o que se pode», cuenta. Estuvo en Zagreb y en la ida de Friburgo, después de seis horas en coche. «As cousas non saíron como o equipo é quen de facelas e foi un resultado duro, pero conforme van pasando os días, a confianza é plena no plantel, no adestrador, nos afeccionados... Sabendo que é difícil, se alguén pode facelo é este Celta», afirma.

Se adelanta este abonado celeste diciendo que, pase lo que pase, estarán orgullosos si lo dan todo por la remontada. Y confía en que será así, por eso no quiere perdérselo. «Toca facer escala en Barcelona e durmir no aeroporto para non ter que coller ningún día de vacacións», detalla sobre el viaje. Porque partió el miércoles por la noche y este jueves tiene programado llegar antes de la hora de comenzar su jornada laboral y poder trabajar en remoto por la mañana.

En cuanto al desafío del Celta, no oculta que es «un reto moi grande», a la vez que reflexiona sobre que «estar aquí é resultado dunha mellora a nivel xeral do equipo marabillosa, así que hai pouco que reprochar; a desfrutar e confiar». No pudo acudir a los duelos ante el Manchester de semifinales hace ocho años, pero en todo caso, se sincera diciendo: «Agora sinto o Celta de maneira diferente, máis madura».

 

El celtista Román Otero y su pareja, Olatz, en Friburgo la semana pasada.
El celtista Román Otero y su pareja, Olatz, en Friburgo la semana pasada.

Desde Ludwigsburg, cerca de Stuttgart, se plantará en Balaídos Román Otero Aira, miembro orgulloso de la peña alemana, Die Himmelblauen. Natural de Rubiá de Valdeorras y llegado hace dos años mediante un programa de movilidad, hizo Stuttgart-Barcelona con escala de seis horas de noche, y Barcelona-A Coruña, con vuelta el domingo 19 porque aprovecha para acudir a un compromiso programado desde hace más tiempo. «Ao cadrar co partido, alonguei e reorganicei para ver máis días á familia, ir ao partido e chegar ao evento. Non tiven problema para pedir días para asistir tamén a Lyon e Friburgo. Terei menos vacacións en Nadal ou verán, pero pagará a pena», vaticina este celtista que en verano se suele decantar por el viaje en coche.

Con este viaje planteado desde hace tiempo y los vuelos reservados el día del partido de ida, el resultado no influyó en sus ganas. «A reunión celtista e Alemaña e o espírito da xente demostra que haberá un 100% de apoio, que confiamos no equipo, que é posible e como dixo Claudio: o que non crea que non veña ao partido». Él sí estará, lo que no quita para que sepa de la dificultad. «Eles demostraron alí que son un equipo que sabe xogar e defende moi ben, pero vai ser entretido e intereante ver como se plantea a cousa.Confío en que vai saír ben», agrega este titular de Carné Celtista que tuvo que conseguir entrada.

Ray Novas y su hijo, celtistas que viajan desde Holanda para el Celta-Friburgo.
Ray Novas y su hijo, celtistas que viajan desde Holanda para el Celta-Friburgo.

Ray Novas Carnero es de Marín y si esposa, de Pontecaldelas, pero viven en Holanda desde hace catorce años. Él viene a Vigo para este encuentro junto a su hijo, cogiendo un avión este jueves desde Bruselas a las 10.30, llegando a Oporto a las 12.05 y alquilando un coche para plantarse en Vigo. «Nosotros somos del Celta a muerte, de los que están en las buenas y en las malas, y creemos. No es solo un viaje, es algo que se lleva dentro y no se explica, se siente», subraya.

Él ha pasado por «un camino duro, varias enfermedades» que le han hecho «ver la vida de otra manera». «Aprendes que el tiempo no avisa, que no sabes cuándo será la última vez para muchas cosas… Por eso esto significa tanto. No pude estar cuando jugaron en Alemania porque estaba en el hospital, luchando en silencio. Ahora no me lo pierdo por nada en el mundo; tan pronto me dieron el alta, no me lo pensé», profundiza. Dado este escenario personal, tiene más claro que nunca su planteamiento: «No es solo fútbol. Es identidad. Es raíz. Es un momento con mi hijo que vale más que cualquier resultado».

Desde un poco más cerca

Más allá de los aficionados que llegan desde el extranjero, los hay de prácticamente todos los puntos de Galicia, algo que quedó patente al hacer la pregunta a través del perfil de Facebook de Grada de Río, aunque esto es algo que sucede de forma cotidiana cada fin de semana. De manera más excepcional también habrá aficionados que vendrán a apoyar al Celta desde diferentes puntos de la geografía española.

El celtista vigués afincado en Oviedo José Costas.
El celtista vigués afincado en Oviedo José Costas.

El vigués afincado en Oviedo José Costas, celtista acérrimo e impulsor en su día de Brenga Celeste, se las ha ingeniado como ha podido para no faltar a esta cita. «En el trabajo ya me conocen. Mi jefe sabe que cuando hay un partido importante, le pido el día y suele dármelo porque estoy más insoportable o menos operativo si no puedo verlo que si sí», confiesa. Salvado ese escollo, llega otro: «La combinación de Oviedo a Vigo debe de ser la más desastrosa que hay en España, así que haré los 400 kilómetros en coche», detalla.

En su caso, tras el resultado del primer asaltó, sí se replanteó el viaje. «Con el cabreo del momento, sí que se me pasó por la cabeza no ir, pero voy porque esto se tiene dentro y en el fondo, sueñas con pasar y no me gustaría perderme volver a otras seminales, que es la meta más lejana que tuvimos en la Europa League», recuerda. Y evoca unas palabras del capitán y de Eduardo Berizzo: «Quería volver allá, como dijo Iago (Aspas), para tirar la puerta abajo».

Anxo Rodríguez Quintana, celtista residente en Valencia.
Anxo Rodríguez Quintana, celtista residente en Valencia.

Anxo Rodríguez Quintana, vigués con Carné Celtista y residente en Valencia, entiende que su caso no tiene nada de especial, pero quizás no tuvo el mundo esté de acuerdo. «Hago un viaje exprés de 24 horas para apoyar al Celta, como lo hice en otros partidos como PAOK o Bolonia. Es ir un día y volver al siguiente con mis dos días libres de trabajo», comenta este vigués y aficionado del equipo desde pequeño, aparte de socio cuando residía en Galicia.

Viaja solo, pero al partido lo acompañará su hermano. «Iba a ir solo, porque las entradas estaban muy caras y no había juntas para ir con la familia, pero al final conseguimos una en la misma zona para él», celebra. Es de los que mantiene la esperanza intacta pese a que haya que lidiar con un resultado adverso. «No me echa nada para atrás la ida, aparte de que ya tenía todo organizado, de todos modos. Vamos a vivir una noche histórica», dice antes de hacer suya la frase de la semana, pronunciada por Claudio Giráldez tras el duelo ante el Oviedo: «El que no crea que no vaya a Balaídos».

Javi Sotelo Canosa, aficionado del Celta que vive en Las Palmas.
Javi Sotelo Canosa, aficionado del Celta que vive en Las Palmas.

Javi Sotelo, celtista gallego de 25 años que vive en Las Palmas desde que tenía 14 nunca ha perdido el sentimiento por el club y, desde que tuvo el Carné Celtista, va a los partidos que puede, ya sea en Vigo, donde esta temporada ha ido a todos los europeos salvo el del Niza, o en otros campos. «El resultado de la ida siempre pesa, pero al ver la confianza que mostró Claudio después de la derrota y de todo lo que ha ido surgiendo esta semana, tenía claro que quería estar», expresa.

En este momento, estudia un curso de extensión universitaria con prácticas, por lo que está «en disposición de venir más a menudo que cuando trabajaba 40 horas por semana». Aunque esta temporada se abonó, no pagó el suplemento de Europa. «Esta vez vine con mi hermano y tuvimos que comprar dos entradas a un precio bastante alto. Pero vale la pena estar para la remontada!», proclama.