En la vida y, sobre todo, en el fútbol va todo tan rápido que a veces uno se sorprende al mirar atrás. «Hola, celtistas. Soy Williot Swedberg. Ya estoy aquí», decía el sueco en su primer vídeo como jugador celeste en el 2022. Sorprendía su buen castellano y a algunos también les llamaba la atención su físico desgarbado, adolescente -lo era, tenía 18 años-. Ese mismo que le lastró en aquel inicio complicado a las órdenes de Eduardo Coudet. El celtismo tardó en verlo en Balaídos, pero en una temporada difícil, en horas muy bajas, la afición lo pedía y tenía ganas de verlo. Carlos Carvalhal lo sabía y, en su primer partido como entrenador céltico, Williot tuvo sus primeros minutos.
Desde aquel día, pasa algo curioso con él. Pasa que, aunque estuvo casi una temporada entera en blanco, seguía ilusionando. Eso, en un fútbol en el que las prisas, el rendimiento inmediato y los resultados no casan con la paciencia, es raro. Williot, y Balaídos lo sabe, tiene algo diferente en el campo y fuera de él. Giráldez lo describía como un «tío feliz» que podía pasar por un turista. Creo que todos los celtistas que seguimos a este equipo cada domingo coincidimos con él. Williot es diferente y eso lo hace especial en un planeta en el que cada vez son todos más parecidos. El sueco tiene el carisma de un jugador único sin necesitar aspavientos, celebraciones forzadas o besarse mil veces el escudo.
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Y, además de todo esto, Williot tiene gol y una clase de jugador diferente. ¿Qué tipo defutbolisa es? No lo tengo muy claro. No es regateador, ni todocampista, ni rematador. Williot es Williot, el mismo que, cuando menos lo esperas, te levanta del asiento con un toque diferente, con un gol que se ve en todo el mundo y que, como pasó en aquella victoria frente al Betis, deja de ser turista para ser celtista fundiéndose en un abrazo con la afición. Ese jugador es el que los celtistas queremos que siga muchos años más porque, además de su carisma y de su presente, sabemos que tiene todavía mucho que demostrar. Tiene algo que, seguro, nos permitirá soñar todavía más.