El céltico, de menos a más desde su llegada al Celta, ha firmado esta temporada diez goles al equipo de Giráldez, que alaba su aportación
20 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Williot Swedberg vive la temporada de su consolidación en el Celta. Con el tanto que valió el punto que garantiza al equipo vigués competir en Europa de nuevo la próxima temporada, el atacante sueco alcanza la decena, el doble que en cada una de las temporadas anteriores, y llegando así a la veintena como céltico. Todo esto, cuando es el segundo futbolista más joven con ficha del primer equipo, solo por detrás de Fer López. Y este gol de San Mamés llegaba justo en la semana en que conoció que el seleccionador sueco no cuenta con él para el Mundial de este verano.
A sus 22 años cumplidos en febrero, Williot fue una apuesta de futuro, la que mejor le salió a Luís Campos durante su etapa como asesor deportivo externo de la entidad viguesa, pero de inicio, tampoco lo parecía. Porque Eduardo Coudet no confiaba en él y no fue hasta su destitución cuando debutó, ya en la jornada 13, en noviembre. Con todo, su participación ese curso 2022/2023 fue testimonial también con Carlos Carvalhal y al siguiente, el de Rafa Benítez y Claudio Giráldez, se le vio algo más, pero siguió siendo muy poco.
Han sido estas dos últimas temporadas cuando ha tenido oportunidad de sacar su calidad a relucir y, aunque intermitente, ha sido fundamental en muchos partidos con sus tantos y también con sus asistencias, siete a lo largo de la presente campaña. El gol que anotó en San Mamés, otra gran acción personal, se suma en Primera a su histórico doblete frente al Real Madrid en la victoria del Bernabéu y a los que firmó ante Athletic Club y Valencia.
Pero, además, Williot era uno de los múltiples debutantes en Europa League de esta plantilla. En su caso, había disputado con el Hammarby Conference a sus 17 años, la temporada anterior a fichar en Vigo, pero no había tocado el segundo torneo continental, donde aportó cinco goles, la mitad de su producción a falta de un compromiso para cerrar el curso. Su rival continental predilecto fue el PAOK, al que le marcó un gol en cada uno de los tres enfrentamientos ante los griegos —el de la fase de grupos y el cruce de dieciseisavos— pero además, también vio portería en el triunfo ante el Lille y fue el autor del gol del honor cuando languidecía la vuelta de cuartos ante el Friburgo.
Swedberg siempre ha sido uno de los nombres que sonaban para salir cada verano. Primero, porque aunque se sabía de su calidad, no acababa de explotar en Vigo; después, por haberse puesto ya en el escaparate con sus actuaciones. Él siempre ha dicho que por su cabeza no pasó en este tiempo salir de Vigo, ni cuando venían mal dadas en lo individual. «Quiero quedarme y ser titular en el Celta», proclamaba en el verano del 2024, tras las primeras diez jornadas de un Giráldez que, revelaba el sueco, le había dicho que contaba con él. Y así lo ha hecho. El jugador, por su parte, siempre ha asegurado no saber nada de posibles pretendientes.
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Sin Mundial
Esta temporada tan positiva en lo individual le trajo también el regreso a la selección absoluta sueca, cambio de entrenador mediante. Su relación con el combinado nacional también ha sido un tanto particular, pues renunció varias veces a ir con la sub-21, con la que sí se concentró en las primeras convocatorias de este curso. Luego, y tras estar lesionado en la fecha FIFA de noviembre, el nuevo seleccionador lo llamó para la repesca de marzo, pero no le dio minutos y la semana pasada no le incluyó en una convocatoria para el Mundial en la que su ausencia fue sonada. El excéltico John Guidetti habló incluso de «lista cobarde» por esta y otras ausencias. Pero el jugador respondió sobre el campo, con el gol de San Mamés.
El sueco, apodado Kraken en Vigo, se ha ganado al celtismo con su fútbol y su peculiar personalidad. Hace poco, tras su genialidad ante el Elche asistiendo a Borja Iglesias, lo verbalizaba Claudio: «Él es un tío feliz. Entiende los roles que tiene, se adapta a ellos, trabaja. Es impasible, está ahí, parece que ni siente ni padece y eso, para mí, es una virtud tremenda que hace que sienta que pueda reventar el partido de inicio o desde el banquillo». Y añadía con humor: «Si le veis calentando, parecía que era un turista que pasaba por aquí».
Pero lo más relevante que decía Giráldez de Swedberg seguramente sea que «es una suerte tenerlo y todo lo que aporta». A falta de un partido, en números, diez goles, cifra solo superada en el plantel celeste por los 18 de Borja Iglesias y los mismos diez de Ferran Jutglà.