Ferviente europeísta y azote de los populismos

Martin Schulz ha puesto patas arriba el tablero político alemán como potencial aglutinador de votantes inconformistas, algo que le ha servido para que el SPD se dispare en las encuestas

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REdacción / La voz

Martin Schulz es un apasionado europeísta y azote de los populismos. Autodidacta, políglota (habla seis idiomas) y hábil orador, nunca se ha mordido la lengua, lo que le ha valido más de un enfrentamiento dialéctico. Aún se recuerda el que protagonizó hace catorce años con Silvio Berlusconi, que reaccionó a una crítica diciendo de él que habría sido un perfecto capo nazi de un campo de concentración. 

Creció en el seno de una familia modesta de cinco hermanos. De joven soñaba con convertirse en jugador de fútbol profesional, pero una lesión frustró ese anhelo y lo hizo caer en una depresión y en el alcohol. Años después confesó que en esa época bebió todo lo que pudo y más. Su hermano le ayudó a recuperar la ilusión y le abrió los ojos ante lo que se convertiría en una de sus grandes pasiones, la lectura. Su pasión por los libros lo llevó, en 1982, a abrir su propia librería, en la que trabajó durante doce años antes de dedicarse a la política. Nunca pasó por la universidad, pero su bagaje cultural es envidiable.

Se unió a las filas socialdemócratas con solo 19 años, pero no fue hasta 1987 cuando ocupó un cargo público al convertirse en uno de los alcaldes más jóvenes de Alemania como regidor de Würselen. En 1994 llegó al Parlamento Europeo y comenzó una fugaz carrera hasta convertirse en su presidente. Su gestión le valió el título de míster Europa por sus fervorosos alegatos a favor de la unión europea y su reputación de hábil hacedor de acuerdos entre diferentes grupos políticos. Siempre será recordado por su estilo directo, su vehemencia y firmes convicciones. 

A finales del 2016 anunció que abandonaba Bruselas para regresar a la política nacional de Alemania. El efecto Schulz ha puesto patas arriba el tablero político alemán como potencial aglutinador de votantes inconformistas. Desde su nominación, el SPD se ha disparado en las encuestas. Ante sí tiene el difícil reto de desbancar a la poderosa Angela Merkel y devolver la ilusión a la alicaída socialdemocracia europea.

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