La Justicia europea envía un salvavidas al Gobierno británico

Reconoce el derecho de Londres a borrar de un plumazo el «brexit» si así lo desea


Bruselas / corresponsal

Los británicos tienen derecho a rectificar y borrar el brexit de un plumazo si así lo desean. Lo confirmó ayer el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). «Cuando un Estado miembro ha notificado al Consejo Europeo su intención de abandonar la UE, como el Reino Unido lo ha hecho, ese Estado es libre para revocar de forma unilateral esa notificación», sostuvo ayer el tribunal en su dictamen final, dando la razón a quienes sostenían que todo proceso de salida del bloque debe contar con un freno de mano si las negociaciones se convierten en una pesadilla. La Justicia europea refrenda así la opinión de su letrado, el español Manuel Campos Sánchez-Bordona, quien abrió la puerta a esa posibilidad la semana pasada.

La decisión llega en tiempo récord. El expediente fue tramitado con carácter urgente dada su «absoluta prioridad» y los tiempos cuadraron perfectamente para que se diera a conocer la resolución justo antes de la crucial votación del Parlamento británico. El Reino Unido cuenta ahora con un salvavidas si llega al mes de marzo sin el visto bueno de Westminster. Su Gobierno podrá echarse atrás si notifica su deseo por escrito al Consejo Europeo antes de la fecha de salida, prevista para el 29 de marzo del 2019. Ningún Estado miembro podrá negarse. Si Londres lo desea, podrá poner el contador a cero y recuperar su estatus, con sus derechos y obligaciones.

El TJUE apoya su decisión en la «naturaleza soberana del derecho de retirada». El artículo 50 del Tratado permite ejecutar ese derecho, pero nada dice sobre su revocación, así que interpreta que el Reino Unido, en tanto Estado miembro de la UE, puede retractarse sin ser forzado a abandonar el club en contra de su voluntad. «Forzar la salida de un Estado miembro, el cual, habiendo notificado su intención de abandonar la UE, decide revocar la notificación de esa intención a través de un proceso democrático, sería inconsistente con el propósito de los tratados europeos de crear una unión más estrecha», sostiene el tribunal.

Los británicos contrarios al brexit celebran el dictamen, pero en Bruselas coexisten sentimientos enfrentados. El TJUE abre una ventana de oportunidad para que corra el aire en el Reino Unido, donde el caos amenaza con frustrar el acuerdo de divorcio, pero sienta un precedente muy peligroso. «Eso da más flexibilidad, qué duda cabe, pero abre la puerta a un juego tramposo en el que podamos presentar una solicitud de salida y, si no me interesa lo que consigo, me voy», explicó ayer el ministro español de Exteriores, Josep Borrell.

Sin una reforma del artículo 50, la UE podría verse inmersa en un rosario de negociaciones con Estados miembros para evitar potenciales retiradas. Bruselas teme ese escenario, pero ayer trató de quitarle gravedad a pesar de que una revocación obligaría a devolver a Londres las agencias europeas reubicadas los últimos meses en el Continente. «Nos preparamos para todos los escenarios. Sobre las consecuencias de la resolución del TJUE, es un tema que concierte al Reino Unido, no a nosotros. Trabajamos con la asunción de que abandona la UE el 29 de marzo del 2019, así que no especularemos con la revocación», sostuvo la portavoz comunitaria, Mina Andreeva.

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