Presiones para otro referendo del «brexit»

Blair, Brown y Major ven en una nueva consulta la única salida para evitar el colapso

Los ex primeros ministros laboristas Blair y Brown coinciden con el conservador Major en reclamar otra consulta
Los ex primeros ministros laboristas Blair y Brown coinciden con el conservador Major en reclamar otra consulta

Corresponsal / Bruselas

Conservadores, laboristas y liberales británicos tornan sus miradas hacia las manecillas del Big Ben. Quedan 68 días para decir adiós a la UE y su Gobierno sigue siendo incapaz de alumbrar un acuerdo que cuente con el apoyo mayoritario del Parlamento de Westminster. La primera ministra, Theresa May, apura un plan B para evitar el caos de una salida abrupta y el innombrable «segundo referendo» que demandan con ahínco nuevas y viejas voces de todo el espectro político. El Reino Unido camina decidido hacia el colapso. No hay tiempo material para un nuevo acuerdo, para introducir en el texto cambios de suficiente calado como para convencer a los escépticos. Londres necesita tiempo muerto.

¿Por qué el «brexit» sigue bloqueado?

El acuerdo negociado por May no reúne los apoyos parlamentarios suficientes. Tampoco las alternativas, como cambios cosméticos en la declaración política o el compromiso de permanecer en la unión aduanera, ofrecen garantías. No existe una fórmula que conjugue los intereses de las diferentes familias políticas. Entre ellas, conservadores y laboristas también lidian con divisiones internas que no ayudan.

¿Está la UE dispuesta a ofrecer ayuda?

Bruselas siempre ha tendido la mano a los británicos. A ninguno de los Veintisiete le interesa una salida a las bravas. Aunque algunos países como Francia y España se han mostrado más duros que holandeses o alemanes, lo cierto es que de París a Berlín y de Madrid a Roma, todos coinciden en que la única alternativa a la salida traumática el 29 de marzo es dar una prórroga. «Si la piden, no veo a ningún país oponiéndose», aseguran fuentes diplomáticas. Pero ese tiempo muerto debe tener un motivo de peso. «May debería aclarar para qué querría ese aplazamiento», insiste la Comisión. Altos cargos políticos y empresariales alemanes, entre ellos la sucesora de Angela Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, han pedido a los británicos en una carta pública que revoquen el brexit. La UE tiene poco margen para concesiones. No moverá ni una línea roja si May no le da garantías de que pondrá fin al drama y despejará el camino hacia la salida o la permanencia definitiva.

¿Qué opciones tiene May?

La premier quiere evitar a toda costa unas elecciones anticipadas, que podrían certificar su caída en desgracia y la formación de un gobierno liderado por los laboristas. La jefa de filas de los tories no quiere maniobras arriesgadas como la que les arrebató la mayoría parlamentaria en el 2016. Tampoco hay tiempo para organizarlas. Para ello necesitaría echar el freno de mano al brexit. Otra opción es solicitar tiempo muerto a la UE para poder organizar una consulta en el Parlamento británico sobre la revocación o aplazamiento del brexit. «La extensión es inevitable», aseguró a varios medios europeos el ex primer ministro laborista Tony Blair quien aboga por una tercera vía: la del segundo referendo como «único» modo de sacar al Reino Unido del laberinto del brexit. No es el único. El también ex primer ministro laborista Gordon Brown y el exlíder del partido conservador John Roy Major han sumado sus voces para pedir que se consulte con honestidad a los ciudadanos si están dispuestos a abandonar la UE en estas condiciones.

¿Tendría consecuencias una prórroga?

Sí. Londres puede revocar la salida de la UE de forma unilateral cuando desee, según decretó la justicia europea en diciembre. Lo que no puede hacer es aplazar esa decisión sin el acuerdo unánime de los Veintisiete. Si la UE accede a prorrogar la salida más allá del 29 de marzo, tendrá que hacerlo con salvaguardas. La razón no es otra que las elecciones europeas. El brexit amenaza con interferir y poner patas arriba los comicios. Existen lagunas jurídicas importantes que resolver. Reino Unido se comprometió a no convocarlas y, por tanto, a no ocupar escaños en la Eurocámara, que estaría formada en julio. Si Londres logra aplazar su salida (sea para convocar elecciones, una consulta parlamentaria, un segundo referendo o para renegociar los términos del divorcio), el Gobierno de May se vería obligado a concurrir en los comicios europeos y enviar a sus diputados a Bruselas. Una situación absurda si los británicos deciden salir definitivamente de la UE semanas después. Los servicios jurídicos de las instituciones europeas trabajan en una fórmula legal para lograr que esas designaciones sean temporales y siempre vinculadas a la permanencia del Reino Unido.

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