Colonos radicales queman una mezquita en plena espiral de violencia en Cisjordania

Mikel Ayestaran ESTAMBUL / COLPISA

INTERNACIONAL

En la mezquita Hajja Hamida quemaron la entrada del recinto y pintaron eslóganes racistas en sus paredes.
En la mezquita Hajja Hamida quemaron la entrada del recinto y pintaron eslóganes racistas en sus paredes. ALAA BADARNEH | EFE

El ataque al templo islámico se produjo, mientras otro grupo de extremistas asaltó una empresa palestina de productos lácteos y dos niños murieron por disparos de militares en Hebrón

13 nov 2025 . Actualizado a las 20:23 h.

Un día después de que el diputado ultranacionalista Zvi Sukkot entrara en la Mezquita de Abraham en Hebrón sin quitarse los zapatos, escoltado por soldados, colonos extremistas dieron fuego a la mezquita Hajja Hamida de Der Istiya, localidad cercana a Nablus. En las paredes exteriores realizaron pintadas como «Mahoma cerdo» y «seguid condenando», en alusión a los recientes mensajes de alerta de los mandos militares israelíes sobre la escalada de violencia de los colonos radicales. Terminada su acción volvieron a sus asentamientos con la seguridad de que no les pasará nada.

Las imágenes de la mezquita calcinada llegaron después de una jornada en la que un grupo de colonos encapuchados asaltó una empresa de productos lácteos palestina, cerca de las aldeas de Beit Lid y Deir Sharaf, al norte de los territorios ocupados. El Ejército informó de cuatro sospechosos arrestados tras el ataque, que dejó graves daños en la empresa Al Juneidi, pero los afectados no confían en que se haga justicia. Paralelamente, la agencia Wafa reportó la muerte de dos niños en la localidad de Beit Ummar, en el norte de Hebrón, por disparos de militares.

Total impunidad

Los ataques se siguen multiplicando en Cisjordania al calor de una sensación total de impunidad. Basta con recordar que el 28 de julio el colono Yinon Levi, asesinó a tiros y ante las cámaras al activista palestino Awdah Hathaleen en Masafer Yatta. Los militares lo detuvieron pero fue liberado tras la judicial para pasar a una situación de arresto domiciliario o vigilancia limitada. No piso la cárcel.

Las condenas de la ONU y las organizaciones de derechos humanos son directamente proporcionales al silencio del Gobierno, donde los colonos ocupan ministerios clave como el de Seguridad Nacional o Economía.

Tras el ataque en Beit Lid y Deir Sharaf, el presidente israelí, Isaac Herzog, condenó lo sucedido y lo calificó de «impactante y grave». En una rara condena pública, después de dos años con más de mil muertos y silencio total, Herzog dijo que fue obra de un «puñado» de individuos y pidió a las fuerzas de seguridad «actuar de manera decisiva para erradicar el fenómeno y reforzar a los soldados».

El máximo responsable militar en Cisjordania, general Avi Bluth, calificó la violencia de «inaceptable», pero no detalló qué medidas piensa adoptar para que no se repita. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, se sumó a las condenas y adelantó que el Ejército «no tolerará el fenómeno de una minoría de criminales que manchan a un público respetuoso de la ley».

Tampoco aportó detalles sobre posibles soluciones en un territorio en el que, según denuncia la ONU, la «línea entre la violencia de colonos y la violencia del Estado se ha difuminado hasta un punto en que prácticamente desaparece», debido a la tolerancia de los militares, e incluso cooperación en determinadas situaciones.

A la sombra de la guerra en Gaza, la violencia contra los palestinos se ha disparado en Cisjordania, colonos y soldados han matado desde el 7 de octubre a más de mil personas y hay más de 40.000 desplazados internos. Uno de cada cinco muertos es un menor y desde la ONU denuncian en sus informes que, pese a la gravedad de la situación, «se mantiene la casi completa impunidad en el uso de fuerza ilegal y en el asesinato ilegal de palestinos».

Mensaje de Rubio

Si no es habitual una declaración de condena en Israel ante esta violencia de los colonos, tampoco lo es en la actual Administración de Estados Unidos, pero se produjo. El secretario de Estado, Marco Rubio, expresó «preocupación» porque la inestabilidad en Cisjordania pueda afectar los esfuerzos para mantener el alto el fuego en Gaza. Tampoco se esperan medidas concretas para frenar los ataques de los colonos.

En la Unión Europea hay una lista negra y se aplican sanciones a los más violentos, pero Donald Trump les retiró los castigos en EE.UU. en cuanto regresó a la Casa Blanca. Aunque Trump defiende que la anexión de Cisjordania es una línea roja, Israel ya ha anexionado el territorio de facto.

La ocupación se ha acelerado en los tres últimos años gracias al trabajo de ministros como Bezalel Smotrich, encargados de ejecutar una agenda de expansión de las colonias y reforzamiento del control sobre la tierra. Durante su mandato, se han aprobado casi 50.000 unidades de vivienda en los asentamientos, incluidas más de 25.000 solo este año, un aumento de récord respecto a años anteriores. La vida es cada día más peligrosa para la población nativa palestina, tres millones de personas bajo el control de los colonos.