El piloto apuñalado en el vuelo de FlyDubai: «No podía permitir que toda esa gente muriera»

M. Martínez COLPISA

INTERNACIONAL

El piloto indio Smit Machchhar en una videollamada con el primer ministro de su país, Narendra Modi
El piloto indio Smit Machchhar en una videollamada con el primer ministro de su país, Narendra Modi Cuenta de X del primer ministro Narendra Modi | EFE

Smit Machchhar relata por primera vez, en una videoconferencia con el primer ministro indio, Narendra Modi, el ataque que sufrió a bordo del avión con destino a Tel Aviv

02 oct 2026 . Actualizado a las 16:37 h.

«Estaba intentando salvar mi propia vida, pero sabía que no podía permitir que toda esa gente muriera». El piloto indio Smit Machchhar, apuñalado por su compañero de vuelo durante una ruta entre Dubái y Tel Aviv esta semana, ha contado su historia por primera vez. Lo ha hecho a través de una videollamada con el primer ministro de su país, Narendra Modi, desde el hospital de Abu Dabi en el que se encuentra recuperándose de las heridas que sufrió.

El avión que pilotaba aquel día transportaba a 174 pasajeros, la mayoría de ellos israelíes, y tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia después de que el copiloto, identificado como Thabit Al Busaidi, le atacara y presuntamente intentara estrellar la aeronave, que perdió cerca de 5.200 metros de altitud en el lapso de un minuto.

«En ese momento podía sentir que el avión estaba bajando. Sabía que era el último esfuerzo», explica el piloto, con 17 años de experiencia en aviación —incluidos 11 como comandante—, en el vídeo difundido por Modi en sus redes sociales. Ese último esfuerzo fue abrir la puerta para que pasajeros y miembros de la tripulación ingresaran a la cabina y lograran reducir al agresor y estabilizar el avión. «Me seguían golpeando, pero simplemente abrí la puerta y todos entraron», ha relatado.

Según los pasajeros, una vez dentro, emprendieron una lucha por el control del aparato. Varios de ellos —entre los que se encuentra el israelí Yaniv— lograron sujetar al copiloto y retirarlo de los mandos, permitiendo que el propio comandante Machchhar, gravemente herido, enderezara el rumbo y realizara un aterrizaje de emergencia en Tabuk, Arabia Saudí.

Machchhar es considerado un héroe en Israel por haber evitado una catástrofe. El Gobierno de Benjamin Netanyahu ha calificado oficialmente el suceso como un atentado terrorista, al constatar que el copiloto actuó motivado por un proceso de radicalización ideológica previa y que eligió deliberadamente una ruta con mayoría de pasaje israelí.

Así fue el ataque

El vuelo FZ1073 partió sobre las nueve y diez de la mañana, hora local, de la capital de Emiratos Árabes Unidos con destino al aeropuerto Ben Gurión, en Tel Aviv. Una gran parte del pasaje eran ciudadanos israelíes. A bordo viajaban, además, varias familias con niños y dos pilotos europeos —uno de ellos británico— que debían hacerse cargo de otra aeronave comercial en la terminal israelí. El Boeing 737 Max, perteneciente a la aerolínea FlyDubai, despegó con normalidad, pero dos horas y cuarto más tarde comenzaron los problemas. En ese momento volaba sobre Arabia Saudí hacia la frontera jordana. 

El aparato sufrió un vertiginoso descenso en picado. En la cabina, el copiloto acababa de apuñalar repetidamente al piloto, que pugnaba por salvar su vida y detener la caída. El Boeing pasó de 11.000 metros de altura a 5.000 en 37 segundos y aceleró bruscamente de 700 a 1.100 kilómetros por hora. «El avión simplemente estuvo cayendo en picado y girando como loco. Sentí que ya estaba en el final: se acabó. El 11 de septiembre se repetía», explicó más tarde Daniel, uno de los pasajeros. Admitió que a la mente le vinieron las imágenes de los atentados yihadistas de Estados Unidos y el colapso de las Torres Gemelas.

A continuación, el aparato dio una nueva sacudida. Ascendió algo más de mil metros para volver a desplomarse hasta los 4.100, menos de la mitad de la altitud de crucero normal. La violencia de los movimientos fue tal que arrancó parte del timón de cola. Según los testimonios, en esos escasos minutos se produjo una lucha sin piedad. Alguien grito «¡Apuñalado!», mientras los pasajeros de las primeras filas vieron cómo el agresor abría la puerta de la cabina para sacar a empellones al comandante, totalmente ensangrentado, al pasillo.

El piloto, de origen indio, opuso resistencia y al menos un viajero aprovechó el momento para abalanzarse sobre el copiloto, impedir que se encerrase en la cabina y arrojárselo a manos de otros dos pasajeros para que lo inmovilizaran. Los dos pilotos de reserva se colaron en el habitáculo para tomar las riendas del avión y estabilizarlo. «Rindo homenaje a estos héroes, que demostraron una ingeniosidad y valentía excepcionales. Salvaron muchas vidas. Evitaron una catástrofe de grandes proporciones», dijo más tarde de ellos Netanyahu. Su rápida reacción impidió que el oficial, de nacionalidad omaní, destrozara el cuadro de mandos.

«Cuando entré (en la cabina), vi al terrorista en los controles entre los dos asientos. Lo agarré, lo inmovilicé y, antes que nada, lo saqué afuera», explicó Yaniv, el joven que se ha convertido en un nuevo héroe nacional. Sus compañeros lo ataron con bridas y cables de los auriculares.

Mientras esto sucedía en el cielo, los equipos de seguimiento terrestre contemplaron atónitos cómo el vuelo FZ1073 realizaba un amplio giro cerca de la frontera jordana, volaba de forma errática e incluso desaparecía por unos momentos del radar. Las sospechas de que algo grave sucedía se confirmaron cuando desde la cabina se emitió un código 7500, que alerta de un secuestro o una interferencia ilegal.

La Fuerza Aérea israelí ordenó a un grupo de cazas de combate salir al encuentro del Boeing 737, aunque en esos momentos los pilotos pudieron restablecer la comunicación con tierra y avisar de que tenían la situación bajo control y se dirigían al aeropuerto saudí de Tabuk, una base mixta militar y civil, donde un amplio dispositivo de fuerzas de seguridad rodeó la aeronave. Los saudíes prestaron asistencia médica y psicológica a las víctimas. Muchas de ellas renunciaron a seguir viaje hacia Tel Aviv en otro vuelo de FlyDubai y prefirieron esperar a un avión israelí.