Mi hermano es diferente a los demás

Claves para atender las emociones de los hijos sin diversidad funcional cuando un hermano sí la tiene

La piscina Carballo Calero, de Carballo, tiene una sección de natación adaptada. 
Mantener las rutinas establecidas ayuda al hermano del niño con diversidad a comprender la situación
La piscina Carballo Calero, de Carballo, tiene una sección de natación adaptada. Mantener las rutinas establecidas ayuda al hermano del niño con diversidad a comprender la situación

Mateo ya había cumplido 5 años cuando nació Nicolás. Le hacía mucha ilusión tener un hermanito, aunque sabía que tendría que esperar unos cuantos años para poder jugar con él al fútbol. Desde el principio se le hizo raro ver como sus padres, en vez de estar contentos, ponían cara de preocupación todo el tiempo. También se dio cuenta de que ya no se reían tanto con sus payasadas. Le explicaron que, como Nicolás estaba un poco enfermito, él tendría que pasarse las tardes en casa de los abuelos. Así ellos podrían ir con el bebé a las sesiones de estimulación temprana. Pasó todo un año y las cosas seguían más o menos igual. Mateo se sentía cada vez más descolocado. «¿Por qué tuvo que nacer ese? -pensaba-. Solo nos ha traído problemas». Aunque nadie le había explicado con claridad que su hermano había nacido con una lesión cerebral con graves consecuencias para su desarrollo, intuía que este acontecimiento había cambiado de alguna manera su vida.

La vivencia de un niño con un hermano con diversidad funcional es siempre subjetiva y no hay una igual a otra. Pero, en general, está condicionada por algunos factores, entre ellos:

  • El tipo de dinámica familiar, como el nivel de comunicación entre padres e hijos o el estilo educativo. En definitiva, todo aquello que hace que cada familia sea un mundo.
  • La posición que ocupa el hermano. Es muy diferente hacerse mayor al lado de una persona que siempre ha tenido esas necesidades especiales (se asume como natural el ritmo que ya está marcado) a ver cómo el nuevo hermanito cambia el tipo de vida ya establecido.
  • Si es chico o chica. Hasta hace muy poco, el rol de una hermana era muy diferente al de un hermano, en el sentido de que se daba por hecho que las mujeres debían asumir más su cuidado, sobre todo en la edad adulta. En la actualidad esta variable no está tan presente en las nuevas generaciones, pero no hay que olvidar que el cuidado de las personas dependientes recae sobre las mujeres en el 80% de los casos.
  • El tipo de diversidad funcional y las dificultades asociadas: nivel de comunicación, capacidad de desplazamiento, problemas de conducta, de salud...

LA IMPORTANCIA DE SUS EMOCIONES

En todo caso, las emociones que puede vivir un niño o adolescente con un hermano con necesidades educativas especiales deben ser tenidas en cuenta por parte de los padres. Estas son algunas de las más comunes:

  • Desconcierto. ¿Por qué mis padres ya no se ocupan tanto de mí? Esta sensación de confusión es mayor si, a partir del nacimiento del hermano, los padres abandonan algunas de las rutinas familiares que ya estaban establecidas o no le dan información clara sobre lo que le pasa a su hermano.
  • Vergüenza. El niño puede querer ocultar la existencia de un hermano con diversidad funcional por el miedo a la reacción de los otros (burlas, incomprensión, lástima...).
  • Celos. Debido a la mayor atención que recibe de sus padres. Y, a la vez, sentimientos de culpa por haberse permitido envidiar la situación de su hermano.
  • Angustia. Puede ser transmitida de forma inconsciente por los padres, sobre todo si existen problemas de salud graves. También pueden provocarla ciertos pensamientos, como el de quién se va a hacer cargo del hermano en el futuro.
  • Rabia. El hecho de verse obligado a asumir algunas responsabilidades (que sus amigos no tienen) puede provocar malestar y rabia.
  • Soledad. Puede sentirse con la etiqueta «el hermano de». Y sufrir sentimientos de soledad e incomprensión.
  • Orgullo. Porque su hermano es muy divertido… o porque a base de esfuerzo va consiguiendo logros importantes.
  • Amor. Como ocurre en la relación habitual entre hermanos, habrá momentos de tensión y de pensar que es odioso. Pero muchos otros de juegos, risas… mucho amor y probablemente instinto de protección.
  • Reconocimiento de los valores que le aporta un hermano con diversidad funcional. Este sentimiento se alcanza cuando existe un mayor grado de madurez para valorar de forma positiva los aprendizajes importantes que le ha supuesto vivir con un hermano diferente a los demás.

Lo que pueden hacer los padres

Estas son algunas pautas para conducir esas emociones.

1 Mantener, en la medida de lo posible, las rutinas establecidas con los otros hijos: si todos los sábados se iba a comer fuera, continuar haciéndolo.

2 Evitar dejar la atención de los hermanos sin necesidades exclusivamente en manos de otros familiares, como abuelos, tíos...

3 Reservar un tiempo para dedicárselo a cada niño individualmente y otro para la familia en conjunto.

4 Facilitar la comunicación para responder a preguntas sobre la situación del hermano y dejar expresar las emociones con total libertad, sin censura.

5 Animar al niño a que lleve a sus amigos a casa a merendar, a jugar... para que también ellos vivan con naturalidad la relación que él mantiene con su hermano.

6 Evitar que un exceso de responsabilidad sobre el cuidado de su hermano le obligue a renunciar a sus propias necesidades (salir con los amigos, hacer deporte...).

7 Permitirle un nivel de independencia acorde con su grado de madurez, aceptando que cada hijo debe desarrollarse a nivel individual.

8 Funcionar de la manera más normalizada posible: con diversidad funcional o sin ella, la vida familiar, el trabajo, la escuela, el tiempo dedicado al ocio y las relaciones sociales deben continuar.

Escuela de familias

-TEMA DEL MES: Hijos con diversidad funcional.

-LA FRASE: «Recuerdo que en una evaluación saqué todo notables y sobresalientes, así que entré corriendo en casa para enseñarles el boletín de notas a mis padres. En ese momento estaban felices porque Inés había conseguido escribir su nombre. Apenas me hicieron caso» (Martina, hermana de una niña con diversidad funcional).

-ALGUNAS CLAVES: Fomentar la comunicación, evitar la sobreprotección y enfocar en positivo y con optimismo la dinámica familiar.

-COMPORTAMIENTOS QUE SE DEBEN EVITAR: Olvidar las necesidades educativas y emocionales de los hermanos.

-PARA SABER MÁS: «¿Qué le pasa a tu hermano?», de Àngels Ponce y Miguel Gallardo, editado por Fundación MRW y Plena Inclusión. Este manual incluye actividades, historietas y orientaciones prácticas para trabajar con los hermanos de niños con diversidad funcional. Aquí puedes consultar este manual en .pdf.

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