En busca del tratamiento para la menopausia: «Me aconsejaron ir a por él a Portugal»
EL BOTIQUÍN
Dos mujeres comparten la incertidumbre que sintieron cuando les dijeron que Lenzetto ya no estaba disponible
03 oct 2026 . Actualizado a las 15:58 h.Marta Rivas está tan asustada como preocupada por lo que pueda pasar con su tratamiento hormonal. Ahora mismo, tiene un mes de reserva. A partir de entonces, una incógnita. Esta viguesa, de 52 años, y empresaria, es una de las mujeres afectadas por la falta suministro de tratamientos hormonales para la menopausia en las farmacias españolas. El problema de abastecimiento de Lenzetto se inició en marzo, aunque las boticas explican que, su carencia, se percibió dos meses después, en mayo.
La menopausia llegó a la vida de Rivas hace, más o menos, un año. De un momento a otro, y en plena reunión para presentar una propuesta de un proyecto, notó un sofoco «terrible» que le iba desde la espalda a la nuca: «Empecé a sudar muchísimo, a marearme, y a oler fatal. Como puede, me fui al baño para lavarme y recomponerme», recuerda. Al llegar a casa, no le contó a su marido lo que le había sucedido. «La menopausia sigue estando asociada a la vejez y tiene un componente de vergüenza que se mantiene a día de hoy».
En abril, le recetaron Lenzetto, un tratamiento hormonal con estradiol administrado mediante un espray transdérmico indicado para aliviar los síntomas asociados al déficit de estrógenos durante la menopausia. Al principio le costó adaptarse. «Empecé a tener sofocos más fuertes, a dormir peor y estaba más irritable, pero la ginecóloga me dijo que había que darle un tiempo». Se lo dio y, en dos meses, se había acostumbrado al medicamento. «Había vuelto a estar feliz con mi vida». No obstante, y justo en ese momento, le dieron la mala noticia compartida: no quedaban existencias del fármaco.
«Cambiarlo fue complicado, porque para las alternativas necesitas una receta. Además, mi sensación fue que mi médico de cabecera no tenía mucha idea». Finalmente, consiguió una nueva prescripción: Evopad, un parche transdérmico de estradiol, empleado también como terapia hormonal sustitutiva. Aunque no le sentaba igual de bien que el primero, siguió utilizándolo. Eso sí, hasta que pudo. Hace una semana, «me vuelven a decir en la farmacia que ahora también hay desabastecimiento de este. No me lo podía creer».
Preguntó a varios amigos farmacéuticos, quienes le sugirieron Estradot, otra forma de parches transdérmicos de estradiol, aunque solo podían conseguirle una caja. No había más. «Volví a llamar a mi médico de cabecera y me negó que hubiese un desabastecimiento de Estradot, así que solo me prescribió el medicamento suficiente para un mes». También, según esta viguesa, su doctora se extrañó de que hubiese tenido que cambiar de medicación hasta en tres ocasiones en los últimos meses. Parecía, dice ella, que le echaba la culpa.
La falta de alternativas es tan alarmante que, hasta su ginecóloga, le recomendó ir a Portugal a conseguir Evopad. Es la única solución que esta mujer contempla para poder tener parches de reserva. Hay muchas otras pensando en cruzar la frontera a otros países: «La gente no solo está yendo a Portugal, también a Andorra y a Francia», cuenta Rivas con conocimiento de causa. Es creadora del programa De Tabú Menopausia, una metodología de acompañamiento para las mujeres a partir de los 40 con profesionales de la salud —nutrición y ginecología—, una entrenadora y especialistas en mindfulness, coach y estilismo, con la finalidad de que cada mujer pueda entender lo que le pasa en esta etapa. Y, precisamente, gracias a esta comunidad conoce muchas historias.
Quien no viva o haya vivido los síntomas de la menopausia en primera persona puede no entender la dimensión que llegan a alcanzar. «Desde que recibo la terapia hormonal soy otra mujer en todos los sentidos, no he vuelto a tener un sofoco, duermo mejor, sigo trabajando igual que antes y, de repente, nos dicen que hay un desabastecimiento, no tiene ningún sentido», lamenta.
La farmacéutica y divulgadora experta en salud femenina Marta Masi se ha encontrado con el mismo problema. Tuvo que dejar de tomar Lenzetto por falta de suministro. «Mi médico me pautó una alternativa con estrógeno en crema y progesterona en comprimidos. Es lo que estoy tomando ahora y, por suerte, actualmente estoy surtida. Pero cada caso es distinto, así que cualquier cambio debe consultarse con el profesional que lleva el tratamiento», reconoce. Masi, también cofundadora de El Club de la Menopausia, recibe mensajes cada día donde distintas mujeres le plantean sus dudas respecto a esta situación. Intenta ayudarles tanto como le resulta posible. «Pregunto a amigas farmacéuticas qué disponibilidad tienen y, si encuentro una farmacia en Madrid o en Oviedo que tiene el tratamiento, lo cuento en el grupo del club para que las mujeres de esa zona sepan dónde pueden consultar», ejemplifica.
Sabe lo angustiosa que puede llegar a ser esta situación. Conoce la incertidumbre porque ella también la vivió. «Como farmacéutica creo que es importante ofrecer información rigurosa y, siempre que se pueda, ayudar a las mujeres a encontrar dónde consultar su disponibilidad. No se trata de cambiar un tratamiento por otro por cuenta propia, sino de buscar orientación con su médico y su farmacia», reivindica.