Adriano y Mercedes, un matrimonio con alzhéimer: «Estamos más enamorados que nunca»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Adriano y Mercedes en su casa de A Coruña.
Adriano y Mercedes en su casa de A Coruña. CESAR QUIAN

En el Día Mundial del Alzhéimer, marido y mujer reconocen que llevan «60 años de casados como si fueran 60 días»

22 sep 2022 . Actualizado a las 15:42 h.

— Abuela, el abuelo acaba de decir que te quiere más que nunca. 

—Ya vi. 

— Parecéis dos adolescentes. 

— Es que somos dos adolescentes. 

Adriano y Mercedes, de 85 y 82 años, llevan toda una vida juntos. Son una pareja longeva, de hecho, este año celebran seis décadas de matrimonio. Viven en A Coruña, queda claro que siguen enamorados y, por desgracia, comparten un diagnóstico: el alzhéimer. «Aunque él tiene demencia mixta, con componente vascular y de deterioro cognitivo. Todavía no le han puesto el apellido de alzhéimer», explica su hija, Asun. En el Día Mundial del Alzhéimer, la familia cuenta su historia.

La primera fue ella, Mercedes, que lo padece desde hace 6 años. Adriano, al igual que su mujer había hecho durante toda su vida, se volcó en su cuidado. «Estoy contento de lo que hice», comenta. «No me costaba prestarle más atención. Lo hice y punto». No tuvo que aprender a limpiar, porque él, en la medida de lo posible, ayudaba siempre que podía. «Desde que me retiré, me encargué de hacer los desayunos», cuenta al otro lado del teléfono. 

El deterioro también picó en su puerta en el 2020, después de tener un ictus. «Al principio, pensamos que tenía el síndrome del cuidador por hacerse cargo de mi abuela», dice Laura, su nieta. «Estaba nervioso, y era difícil distinguir los síntomas de esta enfermedad del propio estrés», añade. Cuatro años entre un diagnóstico y otro durante los cuales Adriano trató de volcarse en su mujer costase lo que costase: «Él se sintió desbordado. Decía muchas veces: "Mi mujer me cuidó durante toda la vida y llegó el momento en el que yo se lo devuelva"».

La realidad era diferente. Como es habitual en estos casos, le pudo la presión. «Yo le decía que mi madre podía seguir haciendo cosas pero se obsesionó con que la enfermedad era inmediata», detalla Asun. Su caso no es el primero ni el último. Tal y como explica la hija de este matrimonio, «la neuróloga me dijo que es relativamente frecuente que la pareja, el cuidador mayor, también enferme y acabe con un trastorno de este tipo».