Un nuevo estudio europeo avala el uso de fármacos como Ozempic contra la obesidad: «Con ellos la pérdida de peso es 75 % grasa»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Dos envases del medicamento Ozempic contra la obesidad y la diabetes, cuyo desarrollo ha sido posible gracias a los avances logrados por los expertos en endocrinología Daniel J. Drucker, Jeffrey M. Friedman, Joel F. Habener, Jens Juul Holst y Svetlana Mojsov, que han sido galardonados este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2024, en Oviedo
Dos envases del medicamento Ozempic contra la obesidad y la diabetes, cuyo desarrollo ha sido posible gracias a los avances logrados por los expertos en endocrinología Daniel J. Drucker, Jeffrey M. Friedman, Joel F. Habener, Jens Juul Holst y Svetlana Mojsov, que han sido galardonados este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2024, en Oviedo J.L.Cereijido | EFE

La investigación publicada en Nature Medicine da el visto bueno a fármacos análogos de GLP-1 como la semaglutida o la tirzepatida para el tratamiento de la obesidad en primera línea cuando esté indicado el uso de medicamentos

02 oct 2025 . Actualizado a las 17:32 h.

El paradigma de la obesidad se está transformando. En los últimos años, un paciente con esta condición, catalogada por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad, ha pasado de disponer de escasas opciones terapéuticas a nivel farmacológico a la revolución que supuso la llegada al mercado de Ozempic (Semaglutida) y otros medicamentos análogos del péptido GLP-1, como la tirzepatida, comercializada bajo el nombre Mounjaro.

La transformación que ha significado la aparición de estos fármacos ha llevado a los expertos a revisar la propia definición de la obesidad. A través de una investigación, se ha llevado a cabo una actualización en los criterios, que pasan de un modelo basado en el peso a poner el foco en el exceso de tejido adiposo, con todos los cambios metabólicos que este conlleva.

Los hallazgos se recogen en un nuevo estudio publicado hoy en Nature Medicine, un trabajo desarrollado por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO por sus siglas en inglés) y co-coordinado por la doctora Andrea Ciudin, miembro de la Junta Directiva de Sociedad Española de Obesidad (Seedo). Entre otras novedades, los investigadores han creado un algoritmo para ayudar a los equipos médicos a determinar el mejor tratamiento para cada paciente y han hecho oficial la recomendación de ofrecer semaglutida o tirzepatida como medicamentos de primera línea en aquellos casos en los que esté indicado el uso de fármacos.

Nuevas opciones en la lucha contra la obesidad

La publicación de esta investigación ha generado interés por parte de la comunidad médica, ya que fármacos como la semaglutida podrán ayudar a un gran número de pacientes a controlar la obesidad sin recurrir a tratamientos más invasivos como las opciones quirúrgicas. En concreto, este cambio se suma al arsenal de guías que ya han elaborado los expertos para otras dimensiones del tratamiento de la obesidad. «Lo que hemos buscado hacer es una guía para regular la selección de fármacos en los casos en los que están indicados. Ya tenemos guías de abordaje nutricional, de ejercicio físico y de cirugía bariátrica, pero faltaba poner orden las opciones farmacológicas», explica la doctora Ciudin.

Cambio de paradigma

La investigación publicada en Nature Medicine se centra en un nuevo modelo de comprensión de la obesidad. «Hay que entenderla como una enfermedad por exceso y disfunción de grasa corporal, no de kilos. Durante muchos años el único objetivo de manejo era perder un cierto porcentaje del peso. Pero lo que hay que buscar es conseguir varios objetivos adaptados a la persona, independientemente de la pérdida de peso, que no siempre tiene que ser un objetivo como tal», detalla Ciudin.

Este cambio en el abordaje implica la creación, en consenso con el paciente, de objetivos, por ejemplo, a seis meses. «Si el paciente viene con un análisis compatible con prediabetes, podemos marcar de objetivo normalizar la glucemia y tenemos un algoritmo que recomienda cómo prescribir o seleccionar el fármaco según el objetivo que se plantee, en base a la evidencia actual que tenemos a partir del metaanálisis de los ensayos clínicos», explica la experta.

De esta manera, se busca tanto prevenir la aparición de complicaciones derivadas de la obesidad, como también reducir el impacto de estas complicaciones en caso de que ya se hayan presentado. En declaraciones a Science Media Centre (SMC), el doctor Cristóbal Morales, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Vithas Sevilla, asegura que este «es un cambio de paradigma que se centra en las complicaciones de la obesidad a la hora de elegir el tratamiento».

En este sentido, Ciudin destaca que fármacos como la semaglutida pueden «mejorar o revertir ciertas complicaciones de la obesidad, independientemente del peso». Uno de los puntos clave que avalan el uso de estos fármacos para el tratamiento de la obesidad es el hecho de que, como señala la investigadora, «sabemos que con los fármacos la pérdida de peso es más del 75 % grasa, que es justo lo que queremos reducir en la obesidad».

Desvincular el tratamiento de la obesidad de la pérdida de peso para centrarlo en la disminución de la grasa tendrá efectos beneficiosos para el día a día de los pacientes. En concreto, la experta explica que «los objetivos en el tratamiento están relacionados con ganar salud. Lo que nos interesa es bajar la grasa y ganar músculo. Si yo pierdo diez kilos de grasa y gano ocho de músculo, parecerá que la pérdida de peso es poca, porque solo he bajado dos kilos, pero el impacto en mi salud será enorme. En muchos casos, con eso ya has tratado y corregido la obesidad».

Con todo, se debe tener en cuenta que los fármacos no son el tratamiento por sí solos. «En el tratamiento de la obesidad existe una faceta no farmacológica necesaria para poder cumplir con los objetivos de pérdida de peso. Además, el médico y su juicio clínico son los más indicados para establecer el tratamiento en cada paciente. Los algoritmos solo ayudan a respaldar algunas decisiones terapéuticas. Este estudio es exhaustivo, aunque al analizar estos medicamentos los autores aclaran que se han basado en el tratamiento de las complicaciones individuales y manifiestan que el potencial terapéutico de estos aún está por conocer, es decir, que la evidencia directa para muchas afecciones sigue siendo limitada», observa en este sentido la doctora Josefa García Barrado, profesora titular de Farmacología e investigadora del grupo Neuroendocrinología y Obesidad de la Universidad de Salamanca, en declaraciones a SMC.

Los beneficios de estos fármacos son múltiples, si bien no se puede subestimar los demás aspectos de la terapia para la obesidad. «No debemos olvidar que el estilo de vida, la dieta, el ejercicio y los aspectos conductuales son esenciales en el tratamiento de la obesidad. En primera línea siempre está el estilo de vida y en este sentido, el tratamiento farmacológico lo refuerza. Es verdad que, por primera vez, tenemos medicamentos eficaces y seguros, beneficiosos desde el punto de vista cardíaco y renal y, posiblemente, en otros aspectos. El futuro nos dirá cuál es la posición final de estos medicamentos. Pero, por su eficacia, su eficacia y sus importantes efectos beneficiosos sobre otras complicaciones, su uso es de primera línea», explica en este sentido el endocrinólogo Fernando Cordido. 

¿Y el IMC?

El antiguo criterio diagnóstico para la obesidad, que era un índice de masa corporal (IMC) mayor o igual a 30, ha quedado atrás. Este índice, que se calcula dividiendo peso entre talla, ha sido duramente criticado en los últimos años por no proporcionar información precisa acerca de cómo está distribuido ese peso en el cuerpo.

Este cambio «es bien acogido, acertado y pertinente. En este nuevo mundo en el que hay tantas publicaciones, supone poner orden, recoger la evidencia científica, reunir los ensayos clínicos realizados para simplificar en función de cada paciente y darle el tratamiento orientado a su enfermedad adiposa crónica y a sus complicaciones», sostiene Morales.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.