Diego Bellido, endocrinólogo: «La obesidad no se curará tomando un fármaco durante un tiempo»
ENFERMEDADES
El especialista en obesidad explica que existen diferentes fenotipos en cuanto a los pacientes que la sufren, desde el cerebro hambriento hasta la tasa metabólica baja
03 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La obesidad es uno de los problemas de salud más prevalentes en la sociedad moderna, aunque todavía muchos países, entre ellos, España, no la consideran una enfermedad. Mientras expertos y pacientes exigen que tenga esta categoría y que se reconozca cómo afecta al organismo más allá de los kilos, para garantizar el acceso a tratamientos, la percepción de la obesidad a nivel social sigue siendo, hoy, la de un problema vinculado a la estética y al peso. Diego Bellido Guerrero, Jefe del Servicio Endocrinología y Nutrición en el Complejo Hospitalario de Ferrol (CHUF) y presidente de la Sociedad Española de Obesidad (Seedo) explica cómo es el panorama en Galicia y pone de relieve la necesidad de construir un ambiente que no contribuya al desarrollo de la obesidad. Hablamos con el experto en el marco de la II Jornada Seedo Periodismo y Obesidad, celebrado en Cuenca.
—Las cifras de la obesidad en España actualmente siguen creciendo. ¿En qué punto estamos y hacia dónde nos dirigimos?
—Cada vez que se hacen estadísticas, aumentan las cifras tanto en población adulta como en la infantil, aunque parece que este último grupo está más estabilizado según los últimos datos. En torno a un 19 % de la población tiene obesidad, con un índice de masa corporal superior al 30 %, y entre un 55 y un 60 % de los adultos en nuestro país tienen sobrepeso.
—Es más de la mitad de la población y a pesar de los esfuerzos no se llega a controlar la situación. ¿A qué lo atribuye?
—Efectivamente, seguimos en un ambiente obesogénico y no hemos conseguido todavía revertir las cifras. Yo creo que aún no hemos llegado al pico.
—¿Cómo ve el panorama en Galicia?
—Galicia está dentro de las regiones con más índice de obesidad, junto con Asturias, Andalucía y Canarias. Están discretamente por encima del resto del país.
—¿Cómo valora la alimentación gallega?
—La expectativa de vida en Galicia es algo mayor que en el resto de las regiones españolas y esto tiene que ver, probablemente, con un estilo de vida saludable que ha sido tradicional en la zona. La dieta que hubo durante generaciones en Galicia era quizás más saludable, también más de proximidad que en el resto de España. Y esto hace que un modelo como el modelo de dieta atlántica favorezca una mejor expectativa de vida que en otras zonas de la población. El problema es que no toda la población sigue este tipo de dietas actualmente.
—¿El envejecimiento poblacional en la comunidad se relaciona con la obesidad?
—Evidentemente, el envejecimiento conlleva cambios de composición corporal que son característicos de la edad. Conforme una persona envejece, aumenta la proporción de masa grasa y disminuye la proporción de masa magra o masa muscular, lo que genera fragilidad. Yo creo que la medida en este sentido no es la edad, sino la fragilidad. Una persona de 80 años puede mantener una composición corporal similar a la de una de 60 si lleva una vida muy activa y realiza muchos ejercicios. Una persona mayor que tiene una vida muy activa, normalmente, disminuye ese exceso de grasa condicionado por los cambios fisiológicos que conlleva el paso del tiempo y esto, a su vez, disminuye las complicaciones asociadas al exceso de grasa.
—Los fármacos análogos del GLP-1, como Ozempic, han revolucionado el panorama de la obesidad, pero su precio incrementa la brecha entre las personas que se lo pueden permitir y las que no, en un contexto en el que la obesidad se asocia a los grupos de menores ingresos. ¿Cómo impacta esto en la población?
—Realmente, como no están financiados los fármacos, están accediendo a ellos las personas que pueden costeárselos y eso excluye a una población que se beneficiaría de ellos. La solución es compleja, porque no está en manos de los profesionales. Pero lo que sí que es importante es que el fármaco es una ayuda al tratamiento, pero no es, ni mucho menos, la parte más importante.
—¿Cómo encaja este fármaco en el puzle del tratamiento?
—El entorno del GLP-1 abre las expectativas de futuro en el tratamiento médico de la obesidad en cuanto a terapias farmacológicas. Pero tenemos que desmitificarlos. Esta es una ayuda dentro de un abordaje global de la enfermedad, no una solución en sí misma. Igual que un paciente hipertenso no se trata solo con un medicamento para la tensión, sino también con una dieta específica y reduciendo el consumo de sal, dentro de un estilo de vida adecuado. La obesidad también es una enfermedad crónica. No podemos pensar que tomando un fármaco durante cierto tiempo se va a curar una enfermedad que es crónica. En el abordaje se tiene que incidir en todos los factores que condicionan la patología.
—¿Cuáles son?
—Son factores sociales, genéticos y ambientales. De modo que el tratamiento farmacológico puede ayudar, cuando está indicado y bien pautado, no para un período concreto, sino que probablemente en muchos casos debe ser permanente.
—Si los tratamientos son a largo plazo, ¿se prevé que los pacientes puedan sostenerlos durante tanto tiempo?
—Generalmente, en España, la duración del paciente con un tratamiento es de entre tres y seis meses, de media. Es muy difícil que alguien tome un tratamiento de por vida. Entonces, tenemos que trabajar con esa premisa y reforzar los hábitos para que perduren en el paciente después de que concluya el tratamiento.
—¿En qué aspecto del tratamiento es más difícil conseguir la adherencia, en la alimentación o en la actividad física?
—En las dos cosas, porque cambiar un hábito es complicado. Primero, los profesionales tenemos que aprender a fenotipar al paciente para poder darle consejos. Hay distintos fenotipos en la obesidad: está el cerebro hambriento, el intestino hambriento, el que tiene una tasa metabólica muy baja, es decir que come poco y engorda, pero también existe un perfil de paciente desinformado que no conoce los hábitos que le podrían ayudar. El papel del profesional muchas veces es saber tipificar al paciente para darle un consejo adecuado.