Nieves Lorenzo, especialista en medicina del trabajo: «La exposición a carcinógenos es un riesgo laboral»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Nieves Lorenzo, en el VIII curso de verano de oncología integrativa.
Nieves Lorenzo, en el VIII curso de verano de oncología integrativa.

La experta del Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia profundiza en las sustancias químicas que explican que el cáncer sea la principal causa de muerte relacionada con el trabajo en la Unión Europea

16 jul 2026 . Actualizado a las 09:58 h.

Según el barómetro del Occupational Safety and Health (OSH), el cáncer es la principal causa de muerte relacionada con el trabajo en la Unión Europea. En España, fallecen anualmente 8.700 hombres y 850 mujeres por este motivo. De hecho, se calcula que el 4 % de los tumores pueden atribuirse a exposiciones profesionales. María Nieves Lorenzo, jefa del Área Técnica de Medicina del Trabajo, Ergonomía y Psicosociología del Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia (Issga), fue la encargada de presentar este reto durante el VIII curso de verano de oncología integrativa de la Universidade de Santiago de Compostela y Talaso Atlántico, celebrado esta semana.

—¿Cómo se relaciona el cáncer con el trabajo?

—Uno de los riesgos laborales es la exposición a carcinógenos, mutágenos o reprotóxicos —sustancias o agentes que pueden causar efectos adversos en la función sexual, la fertilidad de hombres y mujeres, así como en el desarrollo normal de los descendientes antes o después del nacimiento—. En este caso, hay una normativa y hay una serie de agentes que están reconocidos como cancerígenos, ya sean productos químicos o radiaciones ionizantes, incluso micotoxinas. Hablamos de cáncer laboral cuando se juntan unas condiciones de trabajo que no están controladas y hay un riesgo de exposición a cancerígenos laborales, que tiene una normativa específica recogida en el Real Decreto 665, que deriva de una normativa europea, una directiva sobre cancerígenos.

—El cáncer es la principal causa de muerte relacionada con el trabajo en la Unión Europea. ¿Es un dato conocido?

—Yo creo que no, de hecho, desde el Issga estamos participando en la Agenda del cáncer; tuvimos varias reuniones y uno de los temas es fomentar y capacitar a los profesionales de la medicina, del servicio público de salud, de atención primaria y especializada y de los servicios de prevención acerca de la información más actualizada sobre los cancerígenos. También a los comercializadores de estos productos, para que identifiquen bien en las fichas de datos de seguridad y en la etiqueta la información de que puede contener un agente cancerígeno.

—¿Qué ejemplos son los más habituales?

—En nuestra comunidad autónoma, el amianto, la sílice, el radón —que también forma parte de una condición de trabajo cuando estamos trabajando y hay liberación de este—, el cromo, el níquel, polvo de madera, el bis(clorometil)éter, el cadmio, las radiaciones ionizantes o la exposición a hidrocarburos aromáticos. Hay muchos, algunos ya aparecen en un cuadro de enfermedades profesionales del Real Decreto 1299/2006, que actualmente está en revisión por un grupo de expertos del Ministerio de Trabajo y de Sanidad. Estos son los que están reconocidos y se indemniza una enfermedad causada por ellos en nuestro país. Y luego hay muchos otros que están recogidos por la IARC (Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer) como cancerígenos. No todos lo son de categoría 1A y 1B, que son las principales, sino que hay otros que se sospecha que pueden provocar cáncer en humanos y otros en animales.

—¿Cuáles están bajo sospecha?

—Se habla del trabajo a turnos, por el efecto que tiene en la melatonina. La IARC lo recoge como posible causante de cáncer de mama en las mujeres, pero nuestra normativa no lo recoge ni está en la lista europea.

—Al hablar de carcinógenos me imagino a un trabajador o trabajadora de fábrica, por ejemplo. ¿Qué profesiones están en riesgo?

—Con respecto al amianto, si bien está prohibido, es verdad que hemos tenido a muchos trabajadores expuestos en el sector naval; o de empresas de desamiantado, que cuando alguien retira unas placas de uralita tienen que procesar y recoger esos residuos, o cuando hacemos una reforma en la canalización de aguas, que tienen fibrocemento y eso supone adoptar una serie de medidas, encapsular y utilizar equipos de protección específicos. En esos casos es obligatoria una vigilancia de la salud por profesionales sanitarios especialistas en medicina del trabajo y en enfermería del trabajo. Otros ejemplos son los talleres de marmolería; talleres en los que se trabaja la piedra artificial; soldadura de acero inoxidable que contenga cromo níquel; carpinteros que trabajen con maderas duras y blandas. También las radiaciones ionizantes, o los hidrocarburos aromáticos para el asfaltado de las carreteras o humos diésel en talleres de vehículos. Estos son algunos ejemplos.

—Pienso en otras ocupaciones: bomberos, peluqueros o manicuristas, ¿para ellos no hay riesgo?

—Sí. Es más, los bomberos tienen muchísimos, debido a todos los productos de combustión y las condiciones en las que actúan. Y luego, por ejemplo, en peluquerías, se habla de los de los colorantes del pelo. En Francia, hay varios estudios realizados en peluqueras por cáncer de vejiga debido a las aminas derivadas de la exposición a colorantes. Ahora se utilizan en crema, pero anteriormente se utilizaban en polvo y con escasas medidas de protección.

—¿Qué agentes cancerígenos suponen mayor riesgo?

—A nivel de factores de riesgo y condiciones de trabajo, en primer lugar está la exposición a amianto; en segundo, el polvo de madera; luego, la sílice; y después, cromo y níquel. El cáncer laboral es más frecuente en hombres que en mujeres.

—¿Con qué cánceres guardan mayor relación?

—En el Real Decreto se indica qué tipo de tumor es el más frecuente. Con el amianto se relaciona el cáncer de bronquio-pulmón, mesotelioma pleural y cáncer de laringe. En el de la sílice es cáncer de bronquio pulmón; con el polvo de madera, el cáncer de las fosas nasales; otros afectan a la piel, como sucede con los hidrocarburos aromáticos el polvo de madera por ejemplo es un cáncer distinto que es en la nariz, en las fosas nasales, otros afectan a la piel, por ejemplo los hidrocarburos aromáticos, que en contacto con la piel pueden provocar enfermedades cutáneas y cáncer de piel. El cadmio puede provocar, por ejemplo, cáncer de próstata. Con todo, el más frecuente es el de bronquio y pulmón.

—¿Esta exposición tarda en pasar factura?

—Depende. El cáncer de senos paranasales requiere solamente un año de exposición; y puede suceder que hayamos corrido este riesgo de los 18 a los 19 y que, sin embargo, nos aparezca en la jubilación. En el estudio en el que hemos participado con la Sociedad Española de Oncología Médica, había casos que se detectaban estando en activo después de trabajar diez años, otros llevaban cuarenta y les pilló en el período después de la jubilación, y a otros con 82, cuando ya llevaban retirados varios años. Esto también depende de las capacidades de reparación que tiene la persona.

—Me comentaba que el real decreto específico está en revisión por un panel de expertos. ¿El cáncer laboral es una rama científica en crecimiento?

—En Medicina del Trabajo, lo que se hace es estudios epidemiológicos. Nos exponemos a diferentes riesgos laborales y luego se hacen estudios de los hallazgos. En el Real Decreto, viene la enfermedad, qué tipo de cáncer, dónde afecta, qué tipo de agente, qué actividad laboral. Ahora mismo, están en revisión las actividades laborales y están en revisión también porque se han detectado otros efectos derivados de la exposición a esos agentes.

—Entiendo que la colaboración de las empresas es fundamental.

—Sí, porque en el cáncer laboral no hay dosis segura, no ocurre como en otras que hay una serie de valores límites. Existen los efectos estocásticos aleatorios por exposición a pequeñas concentraciones.

Lucía Cancela
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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.