Todo sobre las pruebas de testosterona que Estados Unidos hará a sus militares: «No hay evidencia de que se deban realizar»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Los médicos podrán recetar testosterona a los militares estadounidenses que presenten niveles bajos.
Los médicos podrán recetar testosterona a los militares estadounidenses que presenten niveles bajos.

El Pentágono anunció esta medida para todos los soldados a partir de los treinta años de edad con el fin de «optimizar sus capacidades» pero los expertos advierten que la terapia de reemplazo hormonal conlleva riesgos

18 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La testosterona se ha convertido en un tratamiento tan popular como polémico en Estados Unidos, consumido tanto por hombres que buscan aumentar su masa muscular, como por mujeres que quieren recuperar su deseo sexual durante la menopausia. Ahora, la hormona sexual masculina vuelve a ser objeto de debate, con las recientes declaraciones del secretario de defensa estadounidense Pete Hegseth, que anunció que el personal militar de 30 años o más se deberá someter a pruebas de deficiencia de testosterona como parte de sus controles médicos anuales.

«Está científicamente establecido que, a medida que envejecemos, los niveles de testosterona frecuentemente caen de forma natural», afirmó en un vídeo publicado en su cuenta de la red social X, acompañado con el texto «Departamento de Guerra de Alta T», en referencia a esta hormona. A partir de esta analítica, los médicos podrán recomendar, cuando sea necesario, el tratamiento con testosterona, pero serán los pacientes quienes decidirán si realizarlo o no. La medida, aseguró Hegseth, busca «restaurar y optimizar sus capacidades naturales, proteger su longevidad y asegurar una base biológica para poder afrontar una guerra, manteniéndose fuertes, resilientes y capaces».

El jefe del Pentágono empleó términos neutros en cuanto al género, como warfighters («combatientes»), y no omitió aclarar si la evaluación y la posibilidad de acceder al tratamiento también incluirán a las mujeres, cuyos niveles de testosterona también disminuyen de forma natural con el paso de los años.

Caída de la testosterona

La testosterona es la principal hormona sexual masculina y desempeña un papel esencial en el desarrollo de los órganos reproductores y en la aparición de los caracteres sexuales secundarios en ellos, si bien también está presente en las mujeres. Aproximadamente el 95 % de esta hormona se produce en los testículos. Además de ser imprescindible para la fertilidad masculina —ya que estimula la formación de espermatozoides para la producción de semen—, contribuye al mantenimiento y fortalecimiento de los huesos. Asimismo, posee efectos antiinflamatorios y antioxidantes, y favorece el aumento del deseo sexual.

La disminución de los niveles de testosterona puede deberse a múltiples factores. Algunas de las causas más frecuentes se relacionan con el estrés, una situación común entre los soldados, así como con enfermedades como la diabetes o la depresión. En los hombres, unos niveles bajos de esta hormona pueden ocasionar pérdida de masa muscular, aumento de peso, obesidad o problemas de erección. Por otro lado, a lo largo de las últimas décadas, se ha observado una reducción de la testosterona en los hombres de los países occidentales, asociada principalmente al envejecimiento de la población y al incremento del sobrepeso.

El doctor José Enrique Duarte Novo, miembro de la Asociación Española de Urología, de la Sociedad Española de Andrología, Sociedad Gallega de Urología y de la European Association of Urology, explica que la condición en la que un individuo tiene unos niveles de testosterona bajos con una sintomatología asociada se conoce como hipogonadismo. Esta condición puede ser congénita o bien aparecer en algún momento de la vida debido a una enfermedad. También es un cuadro característico del proceso conocido como andropausia —la contraparte masculina de la menopausia, en la que decaen las hormonas sexuales—, que se suele dar a partir de los 35 años, pero que en muchos casos puede comenzar antes. En esta etapa vital, la testosterona comienza a disminuir a un ritmo cercano al 1 % anual. 

«A partir de los 30 años comienza a disminuir la cantidad presente en sangre. Es un proceso fisiológico asociado a la edad y tiene relevancia para los militares, porque esta hormona interviene en la resistencia al esfuerzo y permite una recuperación más rápida tras el ejercicio intenso. Si tienen hipogonadismo, van a rendir menos físicamente y no van a mantener su masa muscular. Además, aumenta su riesgo de fracturas», detalla el especialista. Sin embargo, enfatiza que las sociedades de Urología a nivel europeo y español «no indican el cribado de testosterona de forma generalizada. No hay ninguna evidencia científica de que se deba realizar de manera sistemática».

«Cuando esos niveles caen por debajo de las cifras que se consideran normales es cuando puede dar sintomatología», explica. En estos casos, puede estar indicado el tratamiento hormonal sustitutivo (TRT), sobre todo si hay manifestaciones como una pérdida del deseo sexual, fatiga, una disminución acusada de la masa muscular y de la masa ósea o la aparición de diabetes. En muchos casos, esto se acompaña de síntomas emocionales, como un bajo estado anímico o anhedonia —una falta de ilusión por hacer cosas que antes solían suscitar interés—.

Señales de una bajada en la testosterona

En muchos casos, los niveles bajos de testosterona pueden ser asintomáticos, mientras que otras personas presentan manifestaciones clínicas. Las más frecuentes son:

  • Falta de deseo sexual
  • Disfunción eréctil (problemas para conseguir o mantener una erección)
  • Conteo de espermatozoides bajo
  • Problemas para dormir, como el insomnio
  • Disminución de la fuerza y el tamaño de los músculos
  • Pérdida ósea
  • Aumento de la grasa corporal
  • Depresión
  • Problemas para concentrarse

Muchos de estos síntomas pueden deberse a otras causas, como una presión arterial elevada o la diabetes, por lo que es importante consultar con un médico y descartarlas. El hipogonadismo se diagnostica a partir de un análisis de sangre que debe realizarse a primera hora de la mañana, debido a los ciclos circadianos de liberación de la testosterona. La prueba «se suele pedir cuando el paciente refiere sintomatología asociada a este problema. Puede ser desde un desarrollo mamario por la falta de andrógenos hasta una disfunción eréctil», explica Duarte.

Efecto llamada

En los últimos años, las terapias de reemplazo de testosterona han experimentado un crecimiento notable. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) limitaba hasta hace poco la prescripción de estos tratamientos a hombres con trastornos médicos que afectaran a la producción de testosterona. Pero en abril, la entidad anunció una ampliación de los criterios de indicación, permitiendo su uso en hombres con niveles bajos de la hormona y ampliando así el grupo de pacientes que pueden optar a este tratamiento.

En España, no es posible acceder a este tipo de tratamientos sin indicación médica. Se trata de una terapia que puede producir efectos adversos importantes, desde alteraciones de la función hepática hasta acné, caída del pelo, alteraciones endocrinas, cardiovasculares o un mayor riesgo de infarto, ya que un exceso de testosterona puede desequilibrar la proporción entre el colesterol HDL y el LDL. A nivel sexual, se producen problemas de erección e infertilidad, como le ocurrió al streamer estadounidense Braden Eric Peters, conocido como Clavicular, que a la edad de 20 años sufre estas consecuencias tras usar testosterona sin supervisión médica.

Tras el anuncio de Hegseth, el doctor Duarte prevé la posibilidad de que se produzca «un efecto llamada». «La sintomatología de la bajada de la testosterona es algo que muchos pacientes simplemente asocian a la edad y apenas la comentan en consulta. Al leer esta noticia, es posible que mucha gente pueda vincular sus síntomas a este déficit y pida la prueba», señala. En estos casos, especialmente en individuos a partir de los 40 años, podría estar indicada la administración de TRT a través de geles que se aplican directamente sobre la piel, parches o inyecciones trimestrales.

Con todo, antes de recetar estos fármacos, Duarte subraya que se debe tener en cuenta el balance de coste y beneficio. «De hecho, la testosterona es un agente dopante en deportistas que durante años se ha consumido en gimnasios para el desarrollo de masa muscular. Pero todo esto conlleva riesgos. El cáncer de próstata, por ejemplo, es muy dependiente de la testosterona. También puede amentar el riesgo de trombosis, infertilidad o problemas hepáticos, cuando se excede el rango normal de esta hormona», advierte.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.