El doble beneficio de la protonterapia con minihaces frente al glioblastoma: combate el tumor y protege el cerebro sano

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Grupo de investigación «New Approaches in Radiotherapy» (CiMUS-USC), de izquierda a derecha: Ramón Gomes Teles (participante en el estudio), Julia Rodriguez Tienda, Eva Baudean, Rayane Chettouff, Elena Zandonella, Sergio Cadenas, Loris Roncali (participante en el estudio), Yolanda Prezado (participante en el estudio), Ana Pérez Suárez.
Grupo de investigación «New Approaches in Radiotherapy» (CiMUS-USC), de izquierda a derecha: Ramón Gomes Teles (participante en el estudio), Julia Rodriguez Tienda, Eva Baudean, Rayane Chettouff, Elena Zandonella, Sergio Cadenas, Loris Roncali (participante en el estudio), Yolanda Prezado (participante en el estudio), Ana Pérez Suárez. CiMUS

El grupo que dirige Yolanda Prezado espera poder hacer estudios en pacientes, después de que Estados Unidos se haya «adelantado»: «Nos gustaría, ya que fuimos nosotros los que concebimos la técnica y la pusimos en marcha, poder realizarlos también»

08 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El glioblastoma es un tumor que se origina en el cerebro, de rápido crecimiento y agresividad, que afecta sobre todo a las personas mayores. En España se diagnostican cada año entre 1.300 y 1.600 nuevos casos. «A día de hoy no tiene tratamiento curativo. El pronóstico es entre doce y quince meses de supervivencia; cuenta con opciones terapéuticas limitadas», indica Yolanda Prezado, investigadora Oportunius de la Axencia Galega de Innovación de la Xunta de Galicia. El grupo que ella misma dirige en el Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular e Enfermidades Crónicas (CiMUS) acaba de abrir una nueva puerta, demostrando que la radioterapia con minihaces de protones induce cambios metabólicos en el glioblastoma, potencialmente asociados a una mayor radiosensibilidad; al tiempo que preserva mecanismos relacionados con la función neuronal en el cerebro sano. Los resultados del estudio acaban de publicarse en la revista International Journal of Radiation Oncology Biology Physics.

«La protonterapia ''normal'' utiliza campos anchos y se da a dosis homogéneas en el tumor. La radioterapia con minihaces —también conocida por las siglas pMBRT, Proton Minibeam Radiation Therapy— lo que hace es utilizar haces muy pequeñitos, de menos de un milímetro, y se da a dosis heterogéneas. Por lo tanto, se activan mecanismos biológicos que son diferentes en los dos casos», explica Prezado. En el caso de los minihaces, lo que se logra es que se preservan mejor los tejidos sanos, «lo cual permite aumentar las dosis en el tumor y por lo tanto, la probabilidad de poder controlarlo», añade. Además de distribuir de otra forma las dosis, desencadena respuestas biológicas distintas. Tanto en el tumor, donde «observamos cambios metabólicos asociados a una potencial mayor sensibilidad a la radiación», como en el tejido sano, ya que la pMBRT preserva proteínas relacionadas con las conexiones y la función neuronal que se pueden ver afectadas tras una irradiación convencional. Así, se da respuesta a uno de los grandes retos de la radioterapia: atacar el glioblastoma sin castigar la parte no afectada del cerebro.

El objetivo: llegar a pacientes

El grupo de Prezado empezó a trabajar con la radioterapia con minihaces de protones en el 2013. De hecho, revela que es un concepto que propuso ella misma: «Las primeras fases tenían como propósito demostrar que la técnica era útil. Ahora, lo que estamos es intentando entender por qué funciona», expone.

El objetivo final, reforzado con este nuevo resultado prometedor, es llegar a la fase clínica. Es decir, a los pacientes. «Se están tratando a los primeros en Estados Unidos, aunque no han empezado con los gliomas, sino con tumores superficiales —que afectan a las capas externas de un órgano o de la piel sin invadir los tejidos profundos o los músculos subyacentes—», confiesa Prezado, que apunta a una menor carga administrativa y financiera para los ensayos clínicos como germen de ese avance de la investigación en el país norteamericano. «Nos gustaría, ya que fuimos nosotros los que concebimos la técnica y la pusimos en marcha, poder realizarlos nosotros también. Aquí, en Galicia, en el futuro centro de protonterapia». Más a largo plazo, incluso tratar a pacientes pediátricos. «Parte de ellos tienen tumores cerebrales y suelen existir ciertos efectos secundarios y secuelas en su tratamiento. Creemos que con estas nuevas técnicas podrían reducirse», concluye.

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.