Una española desde el laboratorio que desmintió que el tabaco previene el párkinson: «Dosis bajas de monóxido de carbono podrían tener efecto protector en la salud cerebral»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Foto del grupo de investigación del China Kadoorie Biobank.
Foto del grupo de investigación del China Kadoorie Biobank.

Clara Bueno López, autora principal del estudio, explica qué papel cumple este gas exhalado en el menor riesgo de padecer la enfermedad neurodegenerativa

10 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde hacía unos años se conocía la relación entre el consumo de tabaco y un menor riesgo de sufrir la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, los mecanismos biológicos que subyacían en dicha asociación no se comprendían del todo. En un principio, la sospecha recayó sobre la nicotina, pero un ensayo clínico del 2023 en el que se administró esta sustancia a través de un tratamiento transdérmico a pacientes que se encontraban en etapas tempranas de la patología no demostró que ralentizase la progresión de la enfermedad. 

«Estudios de laboratorio y con animales han sugerido que dosis bajas de monóxido de carbono podrían tener un efecto protector en la salud del cerebro, pero faltaba la evidencia en humanos», avanza Clara Bueno López, que añade como razón principal de esa falla el no haber medido los niveles de monóxido de carbono exhalado en un gran número de personas y «rastreado» el desarrollo de enfermedad de Parkinson con el tiempo. Y eso, es lo que ha hecho ella misma con su equipo de la Universidad de Oxford. Es estudiante de doctorado en la Unidad de Servicios de Ensayos Clínicos (CTSU) y su investigación se centra en la epidemiología de los trastornos neurodegenerativos en diversas poblaciones. Está supervisada por la doctora Fiona Bragg, el doctor Andri Iona y el Profesor Zhengming Chen. Antes de llegar a esta institución del Reino Unido, Clara Bueno López trabajó en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IEGD-CSIC), donde realizó investigaciones sobre la dinámica demográfica y la salud de las poblaciones que envejecen, y sobre los efectos tardíos en la edad adulta de las condiciones adversas experimentadas en la infancia. 

«Este estudio es el primero en proveer evidencia en seres humanos de un menor riesgo de desarrollar párkinson asociado con niveles más elevados de monóxido de carbono exhalados. Da conocimientos sobre vías biológicas posiblemente relevantes para la etiología del párkinson que podrían informar del desarrollo de nuevas terapias», detalla, volviendo a centrar el foco en un trabajo que ha dado la vuelta al mundo. 

Después de un seguimiento de doce años a más de medio millón de adultos de China, utilizando datos del Biobanco Kadoorie del país asiático en los que se incluyeron personas fumadoras y no fumadoras, los resultados —que se acaban de publicar en JAMA Neurology— muestran que el tabaquismo habitual se asoció con un riesgo elevado de cáncer de pulmón, cardiopatía isquémica, ictus y mortalidad por todas las causas, pero con un menor riesgo de párkinson: concretamente, este se reducía en un 30 %. Además, la investigación coordinada por Bueno muestra un hallazgo interesante: entre las personas que nunca habían fumado, aquellas con mayores niveles de monóxido de carbono (CO) exhalado también presentaban un menor riesgo de párkinson. 

El China Kadoorie Biobank (CKB) es un gran estudio de cohorte prospectivo diseñado para investigar las causas genéticas y ambientales de las enfermedades crónicas comunes en la población china. Se incluyen diez regiones geográficamente diversas del país, tanto urbanas como rurales, y colabora con instituciones relevantes como la Universidad de Oxford, la Universidad de Pekín y la Academia China de Ciencias Médicas.

Producción endógena de monóxido de carbono

«Los niveles de monóxido de carbono exhalados pueden reflejar factores ambientales, como el fumar, pero también pueden reflejar niveles de producción endógena. Si bien no pudimos distinguir entre la exposición externa y la producción interna, en nuestros análisis se tuvo en cuenta una gran variedad de factores ambientales que podrían influir en los niveles de monóxido de carbono exhalados, incluido el uso de combustibles sólidos, la estación del año y la exposición pasiva al tabaco», asegura Bueno.

El cuerpo produce continuamente de forma natural pequeñas cantidades de monóxido de carbono que también se ven reflejados en estos niveles de monóxido de carbono exhalado. «Intervienen en la regulación de muchos procesos fisiológicos que ayudan a prevenir el daño celular, reducir la inflamación y favorecer la respuesta inmunitaria, y que también podrían contribuir al menor riesgo de desarrollar párkinson que se observa en las personas con niveles más elevados de monóxido de carbono exhalado», sostiene.

Bueno remarca la seguridad de que sea el monóxido de carbono el que está asociado con el menor riesgo de la enfermedad y no fumar en sí u otros factores asociados con el tabaquismo. Con todo, subraya que se trata de un estudio epidemiológico observacional  que se puede interpretar como un posible factor protector para el párkinson, pero que se necesita más investigación. «Están en marcha ensayos clínicos de dosis bajas de monóxido de carbono. Los resultados serán de vital importancia para avanzar en nuestra comprensión de la relación entre el monóxido de carbono y esta enfermedad neurodegenerativa, y su posible papel potencial como terapia», concluye. 

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.