monforte / la voz

Numerosas personas asistieron durante la jornada de ayer en la localidad de Rubián -en el municipio de Bóveda- a la feria artesanal Outrora, que llegó este año a su edición número quince, favorecida por un tiempo particularmente cálido y soleado. Cerca de medio centenar de artesanos de diferentes localidades gallegas estuvieron realizando exhibiciones de sus respectivas técnicas a la vista del público, como es habitual en esta cita. La alfarería, el hilado con telar, la forja, el torneado de madera y la cantería fueron algunas de las especialidades que se pudieron observar a lo largo del día. En el programa figuraban además dos exhibiciones de hilado tradicional a cargo de la asociación cultural lucense Bolboretas Fiandeiras, que se ofrecieron por la mañana y por la tarde.

Por la tarde hubo asimismo talleres didácticos de técnicas artesanales dirigidos específicamente a los niños y una recreación de las mallas tradicionales. La feria fue por otro lado escenario de una concentración de coches antiguos y comprendió también actuaciones de la banda de gaitas y percusión Cántigas e Frores. La jornada terminó con una degustación de isco no guizo -un toque gastronómico característica de esta feria desde sus inicios- y con una última actuación musical. En la organización se inviertieron en total unos 9.000 euros, de los que 6.000 fueron aportados por la Diputación y el resto por el Ayuntamiento.

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Rubián, capital de la artesanía