Al Miño por el Camino de Invierno

carlos rueda / francisco albo MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

La ruta de los Codos de Belesar destaca en la Ribeira Sacra por su singular interés histórico y paisajístico

09 dic 2019 . Actualizado a las 10:28 h.

El antiguo camino de los Codos de Belesar, en el municipio de O Saviñao, formó parte al parecer de una vía romana secundaria ligada a la principal, que unía Astorga con Braga y fue construida entre los siglos I y IV. También es un tramo del Camino de Invierno y de la Ruta da Ribeira Sacra do Miño. El sacerdote Diego de Guzmán, que peregrinó a Santiago en 1610 por encargo del rey Felipe III, anotó en su diario que las cuestas de este camino le parecieron «de las peores que hay en España». Hoy este camino constituye una ruta de senderismo de especial interés por su gran valor histórico y paisajístico.

El inicio del itinerario se encuentra en la localidad de Diomondi, conocida por su valiosa iglesia románica de San Paio, a la que está adosada el antiguo palacio de verano de los obispos de Lugo, donde está previsto habilitar un albergue público del Camino de Invierno. Antes de empezar la caminata merece la pena detenerse a observar este importante conjunto histórico. La iglesia -construida en el año 1170, según una inscripción que se conserva en el dintel de la puerta principal- es un magnífico ejemplo de románico compostelano en el que destaca la rica decoración escultórica de su portada, donde se combinan motivos de tipo vegetal y geométrico con figuras de seres mitológicos. El templo perteneció originalmente a un monasterio cuyos orígenes han sido vinculados por la tradición al obispo Odoario, una figura destacada del siglo VIII. Además de estos edificios monumentales, en Diomondio se conserva en un interesante de conjunto de hórreos.

Peto de ánimas

El recorrido empieza en la carretera que une Diomondi con la localidad de Montecelo. Al cabo de unos cien metros hay que desviarse a la derecha para tomar el Camino de Invierno en dirección a Belesar. Unos doscientos metros más adelante, la ruta pasa por el lugar de A Portela, donde -a la altura de un cruce de caminos- se encuentra un notable peto de ánimas empotrado en un muro de piedra. La pieza consta de dos cuerpos construidos en piedra de cantería. El inferior está formado por un pedestal que sustenta una hornacina que en tiempos dio cobijo a una imagen religiosa hoy desaparecida. Una cruz, también de granito, remata esta pequeña construcción cuyo estado de conservación es bastante deficiente.

Continuamos la caminata durante medio kilómetro más. En este tramo aparece a nuestra derecha el castro de A Portela. Se trata de un asentamiento castreño de reducidas dimensiones, no llegando a superar los cincuenta metros el conjunto de sus dos recintos. En la parte orientada al noroeste quedan los restos de algunas de sus defensas y muros. Se encuentra cubierto de maleza y de un frondoso bosque mixto con predominio de robles. A partir de aquí la pendiente empieza a incrementarse. El camino discurre muy encajado en el terreno y ya se aprecian varios tramos empedrados de forma parcial. Más adelante el camino inicia un trazado con tres codos para suavizar la pendiente y hacerla más llevadera.

Antiguo empedrado

Este tramo final es que recibe propiamente el nombre de Codos de Belesar. Está cubierto de un empedrado de tipo tradicional prácticamente hasta el final del recorrido, a orillas del Miño. En los últimos trescientos metros el bosque se abre y los robles son sustituidos por amplias terrazas de viñedos. Las vistas en esta parte del camino son espectaculares. Al fondo y a orillas del río Miño ya podemos ver los dos núcleos que conforman la localidad de Belesar, repartidos en ambas márgenes y pertenecientes a los municipios de O Saviñao y Chantada.

Belesar está en el kilómetro dos del recorrido total de la ruta. De este pueblo fluvial hay que destacar su arquitectura popular. Pintorescas viviendas de cantería y bellas galerías de madera se levantan junto a sus estrechas callejuelas. La localidad cuenta con un embarcadero, de donde parten los catamaranes que recorren la ruta fluvial del río Miño por el embalse de Os Peares. Al otro lado del río, el Camino de Invierno continúa su recorrido por tierras de Chantada en dirección a la sierra de O Faro y a los municipios de Rodeiro y Lalín.

Desde escairón

Hay que salir de la capital municipal de O Saviñao por la carretera C-533 en dirección a Chantada. En el kilómetro 3 nos desviamos a la izquierda para Diomondi, que está a cuatro kilómetros de este desvío