Los señores de Lemos en la Edad Media, una profunda huella histórica

El linaje de los Castro, siempre vinculado a Galicia, tuvo una vasta influencia dentro y fuera de ella


Monforte

Hace quince años celebramos el noveno centenario de la refundación de Monforte (1104). Este año se está hablando de la importancia que tendrá la Feira Medieval y es bueno recordar a los señores que lo gobernaron en la Edad Media. Intentar condensar la historia de tantos siglos es un reto difícil. Por eso hoy hablaré de los Castro -Lemos-, que en la historiografía gallega y española alcanzaron gran trascendencia.

Existe mucha documentación sobre estos señores en el Medioevo que he consultado en el archivo ducal de Alba, el Archivo Histórico Nacional, la Biblioteca Nacional y colecciones privadas -libro manuscrito de fray Mancio Torres, cajón 3, «Monforte y su partido», y cajón 2, «Donaciones y privilegios»-, así como estudios de prestigiosos historiadores que nos transmitieron sus conocimientos: los padres Yepes, Risco, Flórez y otros posteriores. Los señores de esta casa siempre permanecieron vinculados a Galicia y fueron un gran apoyo en la reconquista y unificación del reino.

No trataré de la importancia que tuvieron los benedictinos por falta de espacio. Solo comentaré que su monasterio ya existía cuando se llevó a cabo el Concilio de Oviedo al que asistió el décimo abad, Espasando. Se sitúa el monasterio como el primer asentamiento en la cima del monte de San Vicente do Pino. Existen muchas discrepancias a la hora de ubicar tal concilio. El manuscrito 712 de la Biblioteca Nacional hace referencia a la época de Alfonso II el Casto, rey de Asturias, en el año 791; sin embargo, en el Archivo Histórico Nacional -Clero, legajo 3384- lo sitúan hacia el año 891 en tiempo de Alfonso III el Magno.

Fundación de la villa

La villa de Monforte fue fundada el 10 de abril de 1104 por la infanta doña Urraca y el conde don Ramón de Tolosa por orden del rey don Alfonso VI y su mujer doña Constanza de Borgoña, que la donaron al conde Froilán de Castro y a su mujer Estefanía con el consentimiento del abad don Miguel. Otros autores, entre ellos el padre fray Antonio Yepes, señalan que fue en 1074 cuando el conde don Froilán de Castro y su mujer doña Estefanía Sánchez habían recibido del rey Alfonso VI y de su mujer la reina Constanza las tierras de Sarria y de Lemos en San Vicente, donde había monjes benedictinos con el consentimiento del mencionado abad don Miguel. Después de este acontecimiento comenzó a llegar gente a la villa.

Fernando Ruiz de Castro combatió al servicio del rey inglés en la Guerra de los Cien Años

Fernando Ruiz de Castro, conocido por el sobrenombre de «la Lealtad de España», ostentó los títulos de alférez y adelantado mayor de León, Asturias y Galicia. Sirvió al rey Pedro I y siempre le fue leal, por lo que se le dio el apodo que quedó para la historia. En 1366 el rey le restituyó los condados de Trastámara, Lemos y Sarria, que le habían sido entregados al infante Enrique II, y al año siguiente le dio también el señorío de la villa zamorana de Sanabria. En las luchas entre Pedro I y su hermanastro Enrique II, don Fernando se mantuvo siempre al lado de don Pedro. Después de ser este asesinado, se unió al rey inglés en la Guerra de los Cien Años. Murió en Bayona -en el actual territorio del País Vasco francés- en el año 1375.

A Fernando Ruiz de Castro le sucedió su hija legítima, Isabel de Castro. Casó con don Pedro Enríquez, conde de Trastámara y sobrino de Enrique II. Recuperó el dominio de las tierras de Lemos, Sarria y Viana do Bolo, que le habían usurpado anteriormente a su padre.

Falta de descendencia

Le sucedió su primogénito Fadrique Enríquez de Castro. En 1420 el rey Juan II lo distinguió con el título de duque de Arjona. Cuatro años más tarde fue además nombrado alcalde y justicia mayor de los condados de Trastámara, Lemos y Sarria, y se le confirmó a la vez la compra de la villa de Caldelas. En 1425 fue autorizado para dar a su hermana Beatriz la villa de Monforte por falta de descendencia.

Una estirpe a la que perteneció la infortunada Inés de Portugal

A Esteban Fernández de Castro le sucedió su hijo Fernando Ruiz de Castro, que contrajo matrimonio con doña Violante, hija natural del rey Sancho IV el Bravo. Estuvo al servicio de su suegro en el cerco de Paredes y este, en recompensa, le restituyó las tierras que habían pertenecido a sus antepasados. Ambos esposos hicieron donación al concejo de Monforte del Coto Nuevo, así como de los de Lobios y de Amandi para que la villa fuera «más noblezida».

La escritura de donación se hizo en Lugo el 10 de septiembre de 1330. A la muerte del rey tuvo discrepancias con los sucesores y se unió al infante don Juan, por lo que perdió otra vez los estados de Monforte y Sarria. Alfonso XI se los restituyó a su hijo don Pedro.

Su primogénito fue don Pedro Fernández de Castro, «el de la Guerra». A la muerte de su padre, siendo niño, su madre lo envió a Galicia. Después él marchó a Castilla y se puso a las órdenes del rey Alfonso XI en la guerra contra los moros. Fue nombrado capitán general y mayordomo del rey. El 1328 le fue concedido el título de pertiguero mayor de Santiago en recompensa por los «buenos servicios y gracias hechas a ella, defendiendo sus tierras y vasallos». El documento, en gallego, se encuentra en el archivo de la catedral.

Caldelas y Valdeorras

En 1332 el rey le restituyó la jurisdicción de Monforte y cuatro años más tarde le concedió «el Burgo de Caldelas de la Puebla de Baldeorras e de los Berosinos» (Archivo Histórico Nacional, Consejos, legajo 31.479). También le otorgó la villa de Ponferrada en 1342. Fueron sus hijos, entre otros, Fernando Ruiz de Castro, el primogénito; Juana, mujer de Pedro I, e Inés de Castro, llamada «Cuello de Garza», mujer de don Pedro de Portugal, que murió asesinada en 1343.

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