El gran socavón que esconde Ribas de Sil

carlos rueda / carlos cortés MONFORTE / LA VOZ

RIBAS DE SIL

Cerca de Soutordei se puede visitar uno de los yacimientos mineros más espectaculares del Sil

30 jul 2019 . Actualizado a las 12:02 h.

La cuenca del Sil es rica en antiguos yacimientos mineros. Las Médulas o Montefurado son nombres que todo el mundo asocia a este tesoro patrimonial. Hay otros muchos restos, todos interesantes desde el punto de vista científico y algunos inexplicablemente desconocidos, como las minas a cielo abierto de A Escrita y O Covallón, en Ribas de Sil. Sus dimensiones, sobre todo la de O Covallón, las convierten en toda una sorpresa para quien las ve por primera vez.

El Ayuntamiento de Ribas de Sil acaba de acometer una nueva fase de la limpieza y señalización de una de las rutas mineras más importantes del municipio, la que lleva a las explotaciones romanas de A Escrita y O Covallón, situadas en la parroquia de Santiago de Soutordei. Además, dentro de esta intervención se llevó a cabo el acondicionamiento de los caminos y pistas de acceso a los distintos complejos mineros y la limpieza y señalización del túnel de Augas Santas y de algunos antiguos pozos de prospección. El complejo arqueológico y minero de O Covallón está formado por las minas a cielo abierto de O Covallón, O Vogo y A Escrita y por la explotación subterránea conocida por túnel de Augas Santas.

El inicio de la ruta se encuentra a la altura de la explotación minera de A Escrita, justo al lado de la carretera que lleva a Soutordei y a través de una pista de tierra que parte a la derecha en dirección al complejo minero. Para llegar hasta ella hay que salir de la capital del municipio, San Clodio, por la carretera que lleva al Alto da Moá y Castro Caldelas. Recorridos dos kilómetros es necesario coger un desvío a la izquierda en dirección a Vilar do Mato, Louxadelas y Soutordei.

A cielo abierto

En el kilómetro 7,2 nos encontramos con un cruce de carreteras en el que hay que seguir por el vial de la derecha en dirección Soutordei, durante setecientos metros, hasta llegar a una mesa informativa en la que está el comienzo de la ruta.

La mina de A Escrita es una explotación a cielo abierto, con unas medidas que llegan a los seis metros de profundidad, los 230 metros de largo y aproximadamente sesenta de ancho. En la parte alta y justo donde el camino la bordea, se aprecian abundantes restos de cantos rodados o muradellas, producto del lavado del terreno en busca del oro.

La ruta sigue en ascenso durante 1,3 kilómetros hasta llegar a la altura de la mina subterránea de Augas Santas, a la que se llega por un sendero a la izquierda, señalizado, que sube paralelo al curso de agua que sale de su interior. Su boca está situada a unos quince metros de distancia. Tiene una longitud transitable aproximada de unos 150 metros y la mayor parte se puede recorrer de forma erguida.

A unos cincuenta metros de su entrada brota un pequeño manantial que es el que sale al exterior y que en tiempos estaba canalizado hasta la aldea de Louxadelas. El agua era aprovechada por los vecinos para regar los prados y los huertos que había en el entorno de la aldea.

El gran socavón

Una vez visitada la mina, el itinerario continúa unos cincuenta metros hasta llegar a una bifurcación. La pista de la izquierda lleva hasta varios pozos de prospección, situados a unos 250 metros. Consisten en pozos o trincheras de cierta profundidad, que eran cavados para comprobar la cantidad de oro que contenía el terreno antes de pasar a su explotación.

Desde allí hay que retornar de nuevo al cruce para seguir por la pista de la derecha en dirección a la mina de O Covallón, situada a unos trescientos metros de distancia. La explotación romana de O Covallón, consiste en un gran socavón abierto en la montaña y cuyas paredes llegan alcanzar, en su parte más elevada, unos sesenta metros de altura. Tiene una longitud de 150 metros y una anchura de unos cuarenta.

En la parte inferior de la mina y sobre la pared rocosa frontal, se aprecia una galería de prospección y justo al lado otra, pero de explotación. Es posible que esta última galería tuviese salida al exterior y que a través de ella fuese arrojado todo el escombro procedente de la excavación de O Covallón, que se encuentra depositado ladera abajo de la montaña. En un lateral de la mina se habilitó un sendero para facilitar el acceso al interior de esta espectacular explotación.

Continuamos la ruta, ahora en descenso, bordeando la mina y la escombrera de O Covallón hasta llegar a la altura de la explotación minera de O Vogo, donde se aprecia un corte en el terreno de unos cien metros de largo por treinta de ancho y una profundidad comprendida entre los cuatro y los ocho metros.

Una parada en Louxadelas

La ruta sigue en descenso por la pista principal, a lo largo de doscientos metros, hasta la aldea de O Vogo, y después hay que torcer a la derecha hacia el lugar de As Portas, que se encuentra a una distancia de trescientos metros. En As Portas hay que seguir por una pista asfaltada, a la derecha, para llegar un kilómetro y medio después a la aldea de Louxadelas.

Antes de continuar con la caminata, es recomendable hacer una breve visita a este pequeño pueblo de alto interés etnográfico y que todavía conserva en buen estado su arquitectura tradicional. Destacan varios sequeiros repartidos en torno a la localidad y que fueron testigos de una gran actividad relacionada con la recogida de la castaña.

El recorrido sigue por asfalto durante medio centenar de metros para a continuación salir a la carretera que lleva a Vila do Mato y Soutordei. Hay que desviarse a la derecha en dirección Soutordei y caminamos por este vial durante quinientos metros hasta llegar de nuevo al punto de inicio de la ruta, después de haber recorrido un total de 4,7 kilómetros.