Se acaba el año y le queda muy poco a la primera vuelta. El Breogán viene de romper una serie negra en León y va a iniciar el año con un ligero lavado de cara. Hay nuevo presidente. Por fin, tras meses de búsqueda, apareció la persona idónea. ¿Cambiarán algo las cosas? Si la Diputación sigue siendo la única generadora de ingresos, difícilmente. Siendo, además, la única propietaria, lo que se hace es un pequeño movimiento pero no va a cambiar nada. Los hombres fuertes siguen siendo los mismos. No dan la cara. No se gastan, pero todos sabemos quiénes son. Cualquier discrepancia les irrita, y entonces ponen a trabajar a su guardia pretoriana. Lo dicho tantas veces: estos iluminados han conseguido que el Breogán sea su finca privada. Y el presidente que se va tiene buena parte de culpa. Hablemos por tanto de deporte. Aunque duele ver cómo manejan a su antojo el declive de un club tan histórico y entrañable. El rival de hoy, Granada, es uno de tantos ejemplos de esta LEB caótica. ¿Quién cobra con regularidad, quién casi nunca? A punto de abandonar la Liga, los granadinos han decidido aguantar hasta el final, echándole valor. Pero la angustia les ha hundido. Van penúltimos, pero conservan una buena plantilla. Francis Sánchez, Coego, Samb, y varios jugadores más de muy buen nivel. Pero es muy dura la vida cuando llega fin de mes sin ver un euro. En la última jornada volvieron a ganar. Esperemos que esta tarde no lo hagan. El Breogán necesita la victoria como respirar. Hay que salir de esta dinámica. De momento, el club ha hecho un movimiento de salida, pero no aparece el recambio. Que lo piensen bien los genios y acierten. Los antecedentes son preocupantes. De momento, Ogide, a las 24 horas de irse de Lugo estuvo a punto de entrar en Valladolid. Ahora tiene un mes de contrato prorrogable con el Lagun Aro, curiosamente en ACB. Algunos están rezando para que todo le vaya mal, porque si no...