Laiando

Emilio R. Pérez

LUGO

29 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Me contó mi amigo Nando, que es ATS jubilado y con larguísima experiencia por lo tanto en el sector, que cierta vez cierto doctor se sorprendió por los lamentos de una anciana expresándose en estos términos:

-No lo entiendo, con los medicamentos que le administré, no hay razón para quejarse.

La hija que la cuidaba y que ya tampoco era una niña, con toda la naturalidad del mundo le contestó:

-No se le queixa, señor doutor…, le está laiando.

Cierto, señor doctor, hay un matiz diferencial. El laiar de aquella anciana no es la queja puntual de un solo día. Laiar aquí en Galicia es el lamento de la vida, el legado, el eco secular de los ancestros; es esa vena  que palpita con la sangre que te dieron. Laiar son las entrañas, el acento; es ese deje de morriña con que se expresa el pecho. Aquí en la esquina laia la tierra, laia el carro y Fisterra cando aluma; los conxuros contra meigas, trasgos y hasta los lobos cuando aúllan. Laiar es ese poso de amargura, ese dolor de siempre, es el lamento de la gaita y el vibrar de la muñeira, el batir del oleaje con noticias de otras tierras. Laiar es “Adiós ríos, adiós fontes…”, es ay miña Galicia, es el dolor de Rosalía. Y en tanto laio aquí en el alto redactando mi columna, le echo un ojo a mi poemario y recupero viejos versos que me vienen muy a mano: