El PP apuesta por otra cara nueva frente a su peor crisis interna

La sucesión de candidatos fallidos sume en el desconcierto a la militancia local

La nueva cabeza de lista del PP, de pie a la derecha de la imagen, junto al candidato que dio la espantada
La nueva cabeza de lista del PP, de pie a la derecha de la imagen, junto al candidato que dio la espantada

MONFORTE / la voz

El PP vivió tiempos convulsos en Monforte antes de su victoria electoral de 1995. De la mano de Nazario Pin, ese año consiguió el objetivo que hasta entonces resultara inalcanzable: apear a Celestino Torres de la alcaldía. Todavía bajo las siglas de Alianza Popular, se había tocado fondo en votos con una lista encabezada por José Luis Balado Pérez. Corría el año 1984 y Cacharro tuvo que mediar desde Lugo para evitar una ruptura del partido a nivel local. Cuando contra todo pronóstico el BNG desplazó a Pin de la alcaldía en el 2003, las tensiones internas regresaron al partido. Pero posiblemente nunca se haya producido una crisis del calibre de la que desencadenó, a finales del pasado mes de noviembre, el anuncio de designación de Roberto Eireos como cabeza de cartel.

A menos de medio año para las municipales de mayo próximo, la dirección provincial del partido anunció que el concejal de Pantón sería el candidato a la alcaldía de Monforte. En Lugo entendían que urgía una vuelta de tuerca, tras los dos intentos fallidos de recuperar la alcaldía con Julia Rodríguez al frente de la lista. A nivel local, e incluso dentro del grupo municipal, hacía tiempo que se hablaba de la necesidad de cambiar algunas cosas. Pero las formas de Elena Candia y Juan Carlos Armesto no gustaron. La mecha estaba prendida y la presidenta y el secretario provincial del PP -candidato a la alcaldía de O Saviñao- tuvieron que viajar a Monforte para atajar el incendio.

Los responsables del partido en Lugo se reunieron el pasado 22 de noviembre en la sede monfortina con un grupo de militantes que habían amagado con dejar el PP por la designación «a dedo» del candidato. Ese mismo día, Eireos anunciaba su renuncia a seguir participando del «circo» en el que, a su juicio, se había convertido la confección de la lista. No estuvo en la reunión en Monforte, que se preveía subida de tono. A Candia le recordaron que ella había sido elegida presidenta del PP lucense en un proceso democrático, lo menos que se podía esperar a la hora de elegir candidato a la alcaldía. A la dirección provincial no le quedó otra salida que guardar las formas.

Perfil «pontificial»

De aquella acalorada reunión salió el acuerdo de constituir una comisión encargada de proponer candidato. La dirección provincial se apresuró a decir que suscribiría la posición del partido a nivel local. Lo que no esperaban, aunque entraba dentro de lo previsible, es que el comité electoral postulase como cabeza de lista a Julia Rodríguez. El PP estaba en un callejón sin salida y apenas faltaban cuatro meses para las elecciones. Así las cosas, Miguel González emergió como candidato «pontificial», según su propia definición, capaz de alejar la «división y el enfrentamiento».

Este viernes, solo veinte días después de su presentación, comunicó a Candia una renuncia cuyos verdaderos motivos siguen en el aire. Hay quienes apuntan al temor a un fiasco electoral que, en privado, asumen portavoces cualificados del partido en Monforte. La número dos, Katherinie Varela, pasa ahora a encabezar la lista. Justo una semana después que se anunciase que iba a formar parte de ella.

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