Lugo quiere marcar tendencia en la arquitectura sostenible

El edificio en madera previsto por el Concello conecta con ideas ya aplicadas en otros países


LUGO / LA VOZ

Lugo quiere ser un modelo dentro de la nueva arquitectura. Tras haber visto que una construcción en piedra, la Muralla, se ha convertido en símbolo de la ciudad y logrado el reconocimiento de la Unesco como patrimonio de la humanidad, un edificio en madera, proyectado pero aún pendiente de superar los trámites previos al inicio de la obra, parece llamado a ser símbolo de las nuevas tendencias.

El inmueble con esa función estará situado en una parcela municipal cercana a la avenida Infanta Elena. El Concello ha incluido la construcción dentro de las medidas del programa Lugo Life, que también incluye la creación de un bosque entre el polígono de As Gándaras y el de O Ceao.

Usar la madera en un edificio no es una extravagancia sino una medida conectada con un tiempo y con un espacio. Por un lado, el empleo de madera en la construcción está conociendo un notable auge en los últimos años. Por otro, el citado edificio se levantará en una provincia con claro peso del sector forestal, como recuerda Manuel Guaita, profesor del departamento de Ingeniería Agroforestal del campus lucense.

En el proyecto, además, hay un claro componente ambiental, porque la madera capta CO2. Utilizarla —en este caso, paneles de pino radiata para la edificación en altura— contribuye a frenar, en opinión de Guaita, el «irracional e ilógico» abandono de materiales como la madera, vencidos en décadas pasados por el dominio del ladrillo. En ese sentido, agrega, el empleo de la madera resulta más acorde con la Europa atlántica.

Edificios como el Centro Pompidou de Metz (Francia), inaugurado en el 2010, muestran las posibilidades de la madera en la arquitectura contemporánea. La estructura de la cubierta está formada por 16 kilómetros de madera laminada encolada. La torre Stadthaus, construida en Londres (calle Murray Grove), es otro ejemplo señalado: un inmueble de uso residencial, con nueve plantas, construido totalmente en madera. Al valor de la madera en la lucha contra la contaminación por su capacidad para retener CO2 se le une además su capacidad de eficiencia energética, ya que conduce peor la temperatura.

Describir esos ejemplos tiene que ver con una riqueza presente en el noroeste de la península. «Sacamos pecho de la Galicia forestal, y con razón», sostiene el mencionado profesor de la Escola Politécnica Superior (EPS), que admite, de todos modos, que se debe buscar más la diversificación de la madera para uso estructural.

El inmueble previsto en Lugo puede generar un cierto efecto dominó, ya que será pionero en Galicia en el uso de la madera para construcciones con varias alturas, aunque llevará también revestimiento de pizarra —extraída cerca y dotada así, añade el docente, del valor de kilómetro cero—. Además de su valor pionero, también destacará su capacidad para ofrecer buena temperatura, debido a las propiedades de la madera: el inmueble actuará como un termo y retendrá el calor de su interior.

El profesor, que en días pasados dio una charla en Veterinaria sobre las nuevas posibilidades de la madera y explicó detalles del edificio previsto en Lugo, recalca además que el inmueble está destinado a ser útil: albergará servicios, iniciativas empresariales y un mirador. El inmueble en sí y el proyecto Lugo +Biodinámico en general han sido citados a menudo por el gobierno local como una de sus firmes apuestas, y Guaita opina que es de agradecer que un político asuma esos postulados.

Una materia prima de calidad que puede generar más valor añadido

Bosques de robles y de castaños son una presencia habitual en Galicia. Su presencia, igual que las de otras maderas, debe servir para estimular la búsqueda de más valor añadido para esos materiales, en la línea que se está haciendo en otras zonas de Europa. Si países como Austria, manifiesta Guaita, emplean la madera de abeto para diversos usos debido a su abundancia, pocas dudas pueden quedar sobre el rumbo de Galicia en la búsqueda de más aplicaciones para la producción forestal. «Hay que dar más valor al monte», dice el profesor. Ese valor lleva a tener las parcelas mejor cuidadas, y ese mejor cuidado es una baza potente en la prevención de incendios.

Por otro lado, el mayor empleo de la madera en la construcción plantea nuevos retos tanto para los arquitectos como para el resto de personal. Por ello, insiste el docente, resulta imprescindible la formación de mano de obra cualificada, que todavía escasea.

En el campus lucense hay ya un ejemplo de uso de nuevas posibilidades para la madera, puesto que se diseñó y se construyó una cubierta con láminas de eucalipto globulus, situada en una zona contigua a un almacén de la EPS. La superficie que abarca es de unos 140 metros cuadrados. Una vez colocada, se estudia su comportamiento para ver su evolución. En el diseño trabajó la Plataforma de Enxeñaría da Madeira Estrutural (Pemade) del campus lucense, con la colaboración de empresas de la provincia.

El uso de madera constituye además un ejemplo de sostenibilidad cuando la vida útil del material se acaba. La madera se degrada al final de su vida útil, sin dejar residuos. Si la que se emplea procede de montes con certificación de gestión forestal sostenible, se cumplen con más intensidad los criterios de la economía circular y de la bioeconomía.

Planes con la Xunta para el uso de otros materiales

El fomento de la madera en la construcción ha sido expuesto a la Xunta, explica Guaita, que dice que esa idea implica a las consellerías de Economía, Emprego e Industria y de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda, así como a la de Educación. Esta, dice, se encarga ya de la formación para que salgan profesionales expertos en el uso de nuevos materiales. Todo ello, subraya, forma parte de la necesidad de fomentar la economía circular.

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