Los Méndez Núñez 

Casto Méndez Núñez, el héroe del Callao al que se atribuye la máxima de «más vale honra sin barcos que barcos sin honra», falleció en Pontevedra en 1869


Una década después, el coruñés José María Rodríguez Pardo, dueño del quiosco La Perla, comenzó a sembrar un rosario de cafés, en su mayoría bautizados con el nombre del marino vigués, en los surcos más céntricos de las ciudades gallegas y de la cornisa cantábrica. Probablemente -el recuento minucioso aún no se hizo- fundó más de veinte establecimientos.

En 1884 corrió por Vigo la especie de que habían llegado a puerto, a bordo de un vapor de cabotaje y consignados a nombre de un tal José María Rodríguez, varios sacos de achicoria. La noticia irritó sobremanera al propietario del café Méndez Núñez de la ciudad, que la consideró originada por «la mala fe» de alguien. En sus establecimientos jamás se consumió aquel sucedáneo del café y así lo hizo constar en carta al director del Diario de Vigo: «Nunca hice uso de semajante polvo en los cafés de mi propiedad, que tengo establecidos tanto aquí como en Coruña, Lugo y Orense, sino de puro café de Puerto Rico, pudiendo acreditarlo siempre por medio de químicos a la persona que lo solicite».

La carta constata que, a esa fecha, José María Rodríguez Pardo ya había procreado y bautizado con el nombre de Méndez Núñez cuatro cafés -o cafés-restaurantes-: el primogénito, emplazado en A Coruña, y los otros tres, en Santiago, Lugo y Ourense. Pronto abriría el quinto en Santiago y, aunque no he podido confirmar la paternidad en estos casos, los de Pontevedra y Ferrol. Y después, a ritmo creciente, en Bilbao y otras localidades españolas. «Todo café que exista aún en España que se denomine de Méndez Núñez, a José María el coruñés se lo debe», escribió el galleguista Antón Villar Ponte en abril de 1924, dos años después de la muerte de Rodríguez Pardo.

En su semblanza del empresario, publicada en el diario Galicia, el fundador de las Irmandades da Fala recordaba a Rodríguez Pardo como un «hombre de modesta extracción» que, gracias a su «dinamismo fecundo y su positivo genio industrial», fundó «multitud de cafés», los bautizó con el nombre de Méndez Núñez a cuya figura profesaba fervorosa devoción, y alcanzó «las envidiables alturas del prestigio ciudadano».

HISTORIAS DE CAFÉ

En aquellos elegantes establecimientos, entre el aroma del café, el humo del tabaco y los sones de los grupos musicales que animaban el local, se hizo historia o se captaron sus ecos. En el Méndez Núñez de Vigo se escuchó por primera vez el fonógrafo en Galicia: lo trajo un americano de Chicago, un tal Mr. Shelton, en 1893, y los clientes del café pudieron escuchar las canciones cubanas, zarzuelas y «aires populares de Galicia» que escupía el novedoso artilugio inventado por Edison. Al Méndez Núñez de A Coruña llegó meses después otro americano y otro fonógrafo, y el orfeón El Eco grabó La Alborada de Veiga: el primer registro fonográfico que se registró en Galicia. En el Méndez Núñez de Pontevedra planearon Risco, Castelao, Cabanillas y Losada Diéguez, en junio de 1920, la revista Nós. En el Méndez Núñez de Lugo se celebró, en junio de 1932, el primer gran banquete-homenaje a Castelao, con más de 700 comensales.

Bullía la vida burguesa entre los grandes espejos, mesas y veladores de aquellos cafés. La fidelidad de la selecta clientela, incluso en momentos de conflictividad laboral, quedaba patente. Así, en diciembre de 1913, al declararse en huelga los camareros de los cafés coruñeses Méndez Núñez y Oriental, ambos propiedad de Rodríguez Pardo, «muchos parroquianos se acercan al mostrador y ellos mismos trasladan las tacillas y las cafeteras a las mesas». Incluso, más solidarios con el dueño que con los huelguistas, deciden «suprimir las propinas y las gratificaciones de Navidad y no adquirir rifas».

APERTURAS Y CIERRES

José María Rodríguez Pardo fundaba los cafés Méndez Núñez -y otros establecimientos, como el Hotel Moderno de Vigo, por ejemplo- con ayuda de los empresarios locales, a quienes posteriormente cedía o vendía su participación. Ese modus operandi explica que su nombre no siempre aparezca en la nómina de fundadores de cada establecimiento. Es el caso del Méndez Núñez de Pontevedra, por ejemplo, cuya creación todas las fuentes atribuyen a José Lino y Anselmo Martín. O el Méndez Núñez de Ferrol, en manos de Bernardo Míguez mediada la década de 1880.

En otros casos sí está perfectamente documentado su papel de promotor. Como en Vigo, donde en agosto de 1882, meses antes de  la apertura, Rodríguez Pardo cede el local para un mitin del ministro -y más tarde, presidente del Gobierno- Segismundo Moret. O en Santiago, donde el Méndez Núñez abre sus puertas en octubre de 1888. O el Méndez Núñez de Bilbao, inaugurado en 1890, al que se refiere la profesora vasca Olga Macías: «El salón, alumbrado con luz eléctrica, estaba decorado con un gusto y una elegancia desconocidos en Bilbao en esta clase de establecimientos y las paredes ostentaban grandes y hermosas lunas venecianas».

José María Rodríguez Pardo fallece en febrero de 1922. Sus hijos, José, Marcelino y Antonio Rodríguez Rouco, deciden continuar la explotación de los establecimientos coruñeses que heredan: el Palace Hotel, el café Oriental y el restaurante Ideal Room. En el legado ya no queda ningún Méndez Núñez: el último, el buque insignia de la serie, el Méndez Núñez de A Coruña, lo había vendido su padre, en febrero de 1917, por 95.000 pesetas.

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