Del Oriental al Palace Hotel

Por historia, por elegancia y por ubicación, el Oriental fue el café coruñés por antonomasia. Fundado en mayo de 1885 por un par de italianos, ocupaba los bajos de la casa Caruncho


En ese inmueble, con fachada principal a los Cantones y flancos a la calle Real y paseo de la Marina, acabó estableciendo José María Rodríguez Pardo, el fundador de los Méndez Núñez, el estado mayor de la hostelería gallega: el café Oriental, en el bajo; el restaurante Ideal Room, en el entresuelo, y el Palace Hotel, en las tres plantas superiores.

La espléndida edificación, inmortalizada por la cámara del boticario José Villar Martelo a principios del siglo pasado, la proyectó el arquitecto Faustino Domínguez por encargo del indiano Antonio Caruncho y Méndez-Vigo. Este hombre, nacido en 1821, hijo del ferrolano José María Caruncho Bermúdez de Castro, hizo fortuna en Cuba. Primero, con una fábrica de gas para iluminar La Habana; después, en sociedad con su primo González del Valle, como fabricante de cigarros habanos de la prestigiosa marca La Intimidad. En 1858 se casó en la capital cubana con Emilia Becerra y Carambot y, algunos años después, retornó a Galicia.

En 1870, Antonio Caruncho adquiere en subasta el solar, perteneciente al Estado -lo había cedido el ayuntamiento coruñés para ampliar la oficina de los Correos Marítimos-, con el fin de levantar una mansión familiar. Dos años después comienzan las obras, pero Caruncho no las verá concluidas, porque fallece en 1873. Una vez rematado el edificio, una parte de la planta baja la ocupa un bazar de sastrería, propiedad del concejal Camilo Oliva Rodríguez. Y cuando se retira Oliva, dos italianos -Codensi y Simadin, según la prensa, muy imprecisa al transcribir apellidos extranjeros- arriendan el local para fundar, en palabras de la Gaceta de Galicia, «el magnífico café titulado Oriental», que abre sus puertas el 14 de mayo de 1885.

DE GROVE A RODRÍGUEZ PARDO

De los italianos, que encargaron al destacado pintor vigués Ramón Buch la decoración del techo del establecimiento, nada sabemos, pero el café Oriental pronto cambió de manos. Antes de que finalizase la centuria decimonónica, su propiedad la ostenta Rafael Grove, el mismo que pone en marcha dos emblemáticos cafés de Santiago: el Colón, en el Toural, y La Regional, en el Preguntoiro. Y hacia 1909 asume la propiedad José María Rodríguez Pardo, quien ya posee tres exitosos establecimientos a dos pasos de la casa Caruncho: el quiosco La Perla, el café Méndez Núñez y el restaurante Ideal Room.

A partir de ese momento, la casa del indiano se transforma en puente de mando y última estación del emprendedor que sembró de cafés, restaurantes y hoteles media España. El 11 de abril de 1910, Rodríguez Pardo traslada al entresuelo del inmueble el restaurante Ideal Room, hasta entonces ubicado en la Marina, al lado del café Méndez Núñez. Y el 6 de mayo de 1916 inaugura, en las tres plantas superiores del inmueble, el Palace Hotel.

Durante décadas, la historia imprimió sus huellas dactilares en esos tres establecimientos que dominaban los Cantones. En el café Oriental busca refugio provisional, en septiembre de 1891, el capitán general  Morales de los Ríos, acosado por una muchedumbre airada: el militar acaba de ratificar la condena a muerte del cabo Santiago Losada por haber promovido un boicot al rancho del cuartel. Del Ideal Room salen los manjares y vinos para el banquete que, en 1907, le ofrecen los prebostes coruñeses al rey Alfonso XIII en la Diputación: Rodríguez Pardo estrena para la ocasión una «riquísima vajilla» de finísima porcelana y cubiertos de plata Meneses. Y en el Palace Hotel se hospedan cuantas personalidades de la época se acercan a la capital coruñesa, desde futuros presidentes o jefes de Gobierno, como Manuel Azaña, Eduardo Dato o Alejandro Lerroux, hasta intelectuales como el filósofo José Ortega y Gasset, o miembros de las realezas como el sultán de Marruecos.

EL PALACE HOTEL

El Palace Hotel disponía de medio centenar de lujosas habitaciones, equipadas con muebles de caoba, camas de bronce y artística sillería. Todas dotadas con baño y termosifón, un dispositivo que garantizaba agua caliente y calefacción.

Apenas un año después de su apertura, el hotel sufrió un serio percance. Durante la madrugada del 26 de mayo de 1917 se desató una impresionante tormenta en A Coruña. Un rayo cayó en la torre distribuidora de la Central del Teléfono Interurbano y la chispa provocó un incendio. Ardió la central telefónica, asegurada en 30.000 pesetas, y las instalaciones del Sporting Club -el actual Casino-, emplazadas en el número 85 de la calle Real, una casona perteneciente al chocolatero Joaquín Uría, el Astorgano. El fuego se propagó a los últimos pisos del Palace Hotel, donde su propietario, José María Rodríguez Pardo, festejaba esa noche su 72 cumpleaños rodeado de familiares y amigos. No hubo víctimas, peros los daños fueron cuantiosos.

El hotel fue restaurado y posteriormente, en 1925, tres años después de la muerte de Rodríguez Pardo, los ampliaron sus descendientes. En 1940 cambió de denominación y pasó a llamarse Hotel Palas por imperativo españolizador de las autoridades franquistas. Permaneció abierto, al igual que el café Oriental y el restaurante Ideal Room, hasta avanzada la década de 1960.

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