¿Qué es el liderazgo? Cuatro profesionales del sector de la biotecnología, el deporte, la construcción y las artes con la responsabilidad de dirigir equipos dan su respuesta y coinciden en su estrategia
24 dic 2017 . Actualizado a las 13:16 h.Tras haber logrado concluir con éxito el desembarco de Normandía, alguien preguntó una vez al general Eisenhower qué era para él el liderazgo. Respondió que es el arte de lograr que alguien haga algo que tú quieres porque quiere hacerlo. Ahora, varias décadas después, La Voz ha planteado esa misma cuestión a cuatro profesionales que, cada uno desde su propia atalaya, tienen la responsabilidad de dirigir un equipo. Son Carme Pampín, consejera delegada de Galchimia y presidenta del Clúster Tecnolóxico Empresarial das Ciencias da Vida (Bioga); Moncho Fernández, entrenador del Obradoiro; Diego Vázquez, gerente de Construcciones Ramón Vázquez y Reino y presidente de la Asociación de Empresarios de la Construcción de la provincia de A Coruña, y Héctor Carré, director de cine. Aunque sus perfiles son muy diferentes, en el fondo su estrategia para lograr aquello de lo que hablaba Eisenhower es la misma: compromiso. Credibilidad. Sentido común. Consenso. Honestidad. Cercanía. Y, por qué no, también un poco de ego.
Esas son sus bazas para mantener unido a un equipo humano sobre el que el líder ha de cultivar una ascendencia que le haga capaz de lograr, como apunta Moncho Fernández, «que esa gente haga los esfuerzos necesarios para hacer las cosas. La gente motivada te lo devuelve todo».
Un apoyo para conseguirlo es transmitir que, cada uno en su puesto, es una pieza importante para el funcionamiento de una organización y, sobre todo, para lograr el objetivo. «Dende o que está buscando un novo produto ata o encargado de revisar os correos electrónicos», destaca Carme. Para lograr esa cohesión de equipo, cada uno usa su propio pegamento y, también cada uno, se lo hace ver a los suyos de modo diferente.
«Hay muchos tipos de liderazgo, supongo que las distintas actividades precisan modos diferentes. [...] Pero -explica Héctor Carré- cuando eres capaz de escuchar a tu gente, si eres justo, logras los mejores resultados». La fórmula de Diego Vázquez «es hacer que todo el mundo se sienta importante dentro de su campo». Alcanzar ese objetivo es como elaborar un caldo. «É un traballo lento. É verdade que hai que recompensar segundo se aporta», dice Carme Pampín.
Es aquí donde, en medio de la charla, salta al ruedo dialéctico el tema de la remuneración económica. Para Diego Vázquez Reino, es un asunto importante en un sector como la construcción, que estuvo herido de muerte y a cuyos trabajadores han pedido esfuerzos «sobrehumanos». «Como líder -dice- tienes que ver que ha llegado el momento de compensar». Esa actitud contribuye a aumentar la credibilidad.
Para Moncho Fernández, «no solo es una cuestión de dinero [...] A lo largo de los años me he dado cuenta de que los que están a mi cargo ponen en valor otras cosas. Por ejemplo, para uno de mis ayudantes es fundamental recoger a su hija a la salida del colegio, para otro ayudar a su madre... A la gente, cuando le das a escoger entre 500 o 600 euros más o poder continuar formándose o disfrutar de sus hijos, escogen esto último».
Algo parecido es lo que opina Carme Pampín: «O primeiro é o salario, pero hai máis cousas. O recoñecemento é importante, como tamén o é saber o que precisamos. Pero o salario é importante, non tanto as cantidades como o equilibrio».
Al igual que en el día D, cuando los más de 150.000 hombres de las tropas aliadas que desembarcaron en Normandía sabían perfectamente que su objetivo era liberar Europa, cada una de las partes que componen una organización han de tener claro qué buscan para enfocar sus esfuerzos en esa dirección. Tiene que haber transparencia, tener claro el objetivo para que todos puedan remar en la misma dirección, incluso el líder. Como dice Héctor Carré, «muchas veces este tiene que poner por delante ese objetivo sobre su propio ego». Aunque esa es una cualidad que, como cree Carme Pampín, «non é negativa. Todo na súa medida fai falla para mellorar».
Pero el hecho de tener un liderazgo transparente, como matiza también, «non quere dicir que a empresa sexa unha democracia. Ao final as decisións e a responsabilidade ten que tomala o que está dirixindo». Y, añade Héctor Carré, «no es lo mismo poder decidir que tener la legitimidad para hacerlo».
La credibilidad es, para los cuatro, una cualidad fundamental del líder. Es lo que lo legitima. Esta pasa por el respeto. Para ganar esa autoritas de la que hablaban los romanos, hay que dar ejemplo. «Cuando no eres ejemplar, no puedes predicar lo que no haces», dice Moncho Fernández. Además, añade, «normalmente el cargo viene dado de forma externa, pero después tienes que hacerte con él día a día».
Una vez se ha ganado ese respeto con el que han logrado unir a ese equipo, la ruta hacia la consecución del objetivo está abierta. Dicen todos que hay que disfrutar de ese camino. ¿Pero qué ocurre cuando surge un obstáculo, cuando alguien lanza un órdago porque quiere cobrar más o porque no logra integrarse?
«La resolución de conflictos es una tarea fundamental en nuestro trabajo -apunta Moncho-. Es muy importante saber cómo los vas a solucionar». En su caso, lo tiene claro: «Cuando tienes una persona que es fundamental para el proyecto que tengo que llevar a cabo y que, en caso de que se vaya, se va al garete todo, lo que haría es blindarla a priori». Carme habla por experiencia del asunto: «Hai que evaluar moi ben a demanda. A primeira vez que nos pasou, aceptamos. Pero non saíu ben, non era tan crítico, nin era tan bo e erosionou moito o clima interno. Pero ás veces tes que valorar». Para Diego Vázquez, está claro que «las personas pasan y lo que tiene que permanecer es la empresa». En el mundo del cine es más fácil. Dice Héctor Carré que en una película esas cosas no ocurren porque los contratos son por obra. Y en una serie, cuando alguien quiere un aumento, el guionista hace desaparecer al personaje.