Jerome Powell, el jurista multimillonario al frente de la Reserva Federal

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Nombrado por Trump, es el encargado de liderar la estrategia de rescate de la todopoderosa economía norteamericana

09 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Una crisis sanitaria sin precedentes le ha complicado el ecuador del mandato al decimosexto presidente de la Reserva Federal americana (Fed). Jerome Powell (Washington, 1953) recibió en el 2018 de su antecesora, Janet Yellen -la primera mujer al frente del organismo, el banco central más poderoso del mundo-, el testigo de una economía que crecía a un ritmo sostenido del 2 % y prácticamente recuperada de las secuelas de la última crisis financiera. El horizonte de la política monetaria norteamericana, por tanto, se esperaba sin más sobresaltos que los asociados al reto -no menor- de elevar los tipos de interés y reducir el balance engordado durante los años de crisis con unas compras de activos que ya tocaba vender progresiva y ordenadamente.

El mandato de Powell, por tanto, se presumía continuista con el de Yellen, pese a tener un perfil muy diferente. Nombrado por Donald Trump, el republicano es, a diferencia de la inmensa mayoría de los presidentes de la Fed -la propia Yellen o Bernanke entre ellos-, un hombre de leyes, en lugar de economista. Casado y padre de tres hijos, Jerome Jay Powell es licenciado en Políticas por Princeton y en Derecho por la Universidad de Georgetown (allí fue editor jefe del Georgetown Law Journal), aunque se forjó en Wall Street.

Fue socio del fondo de capital riesgo Carlyle Group entre 1997 y el 2005 y en la década de 1990, durante la presidencia de Bush padre, se incorporó al departamento del Tesoro, con responsabilidades relacionadas con instituciones financieras y el mercado de deuda del Tesoro. Desde el 2012 formaba parte de la Junta de Gobernadores de la Fed, la institución que ahora preside y que, de nuevo, vuelve a jugar un papel clave para sostener la economía norteamericana frente a un tsunami en forma de virus.

«Estoy comprometido con tomar decisiones con objetividad y basadas en las mejores evidencias disponibles, en la larga tradición de independencia de la política monetaria», fueron las palabras de Powell al ser presentado por Trump como sucesor de Yellen. Y esta primavera ha tenido ocasión de demostrarlo al poner en marcha una batería de medidas sin precedentes para garantizar la liquidez en el mercado, además de sumar fuerzas con el Departamento del Tesoro para desarrollar programas de créditos para empresas y familias.

Pese a las críticas de Trump en los primeros compases de la crisis sanitaria, cuando le exigía más contundencia para proteger la economía del golpe del coronavirus, lo cierto es que Powell reaccionó desde el principio con resolución, desplegando con rapidez un auténtico salvavidas: más de dos billones de dólares desde marzo. Bajadas de tipos, vuelta a las compras masivas de bonos del Tesoro y activos a largo plazo... lo que fuera preciso y durante el tiempo que se requiriese, como acaba de demostrar el hecho de que -con la pandemia lejos de estar bajo control- la Fed haya anunciado que prorroga las medidas de rescate: hasta el 31 de diciembre los préstamos a hogares, empresas y administraciones públicas aprobados de urgencia (expiraban en septiembre), y hasta marzo del 2021 la compra de deuda de empresas. La crisis lo exige.