Bélgica se resiste a abrir la caja de unos 140.000 millones de euros de Moscú para armar a Ucrania. En diciembre, se volverá a discutir
15 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Desde que el Ejército ruso cruzó la frontera ucraniana en febrero de 2022, miles de millones de euros quedaron atrapados en el limbo financiero europeo. Hoy, esos fondos por valor de unos 200.000 millones de euros dividen a los Veintisiete en medio de una batalla diplomática. Bruselas está intentando utilizar esos activos congelados, la mayoría retenidos en territorio belga, para financiar un préstamo de reparación de 140.000 millones de euros para Kiev, una maniobra que permitiría evitar la emisión de nueva deuda por parte de los Estados. Esta idea, que parece simple, se ha convertido en un laberinto político y legal dentro del bloque.
El esfuerzo por utilizar esos fondos soberanos de Rusia, que se encuentran bajo la custodia de Euroclear, una entidad financiera con sede en Bruselas, está estancado. El primer ministro belga, Bart De Weber, no ve coherente el plan de la Comisión, que consiste en otorgar a Ucrania un préstamo de reparación sin intereses, según el cual Ucrania solo tendría que reembolsar el dinero cuando termine la guerra y Rusia haya pagado las reparaciones correspondientes. Así, De Weber exige «una base legal sólida» que sea mutualizada, o lo que es lo mismo, financiada por todos los Estados miembros de la UE. «Si se llevan el dinero de mi país, si sale mal, no soy capaz, y desde luego no estoy dispuesto, a pagar en una semana 140.000 millones de euros», aseguró De Weber en octubre pasado.
La Comisión Europea tiene ahora la misión de convencer a De Wever de que Bélgica no tendrá que reembolsar a Moscú cuando termine la guerra, y de que los abogados del Kremlin no demandarán a su gobierno en caso de autorizar el uso de esos activos. El plan, que busca poner toda la presión en Moscú sin intervenir militarmente, requiere del respaldo de los Veintisiete. De Weber negó su aprobación en la última cumbre de líderes de la UE, por lo que la decisión se aplazó hasta diciembre. Las maniobras ya van a contrarreloj, pues Ucrania enfrenta un déficit presupuestario de miles de millones de euros en 2026. Según el Fondo Monetario Internacional, Kiev podría endeudarse hasta los 60.000 millones en los próximos dos años.
Las alternativas
Este jueves, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que utilizar los activos rusos «es la manera más eficaz de sustentar la defensa y la economía de Ucrania. Y la forma más clara de hacer comprender a Rusia que el tiempo no está de su lado». Aun así, la Comisión se prepara para todos los escenarios posibles. Y eso incluye que la UE emita deuda en los mercados usando el margen disponible de su presupuesto o que los Estados miembros tomen préstamos por separado y transfieran esos fondos a Ucrania mediante un acuerdo intergubernamental.
Mientras tanto, el Ejecutivo comunitario busca otros canales para sostener las finanzas de Kiev. Entre ellos figura Noruega que, respaldada por su enorme fondo soberano, podría ofrecer la garantía para el préstamo de reparaciones. Bruselas también está alentando a las capitales europeas a utilizar una reciente iniciativa de 150.000 millones de euros para la adquisición de contratos de defensa, denominada SAFE, con el fin de proveer de más armas a Ucrania.
En todo caso, estas alternativas buscan actuar como un toque de atención a los Estados miembros al recordarles que tendrán que recurrir a sus propios recursos para respaldar a Ucrania si el préstamo de reparaciones no sale adelante. La Comisión confía en que Bélgica, junto con otros países que han expresado su desacuerdo de forma más discreta, termine apoyando el plan ante la posibilidad de recurrir a la alternativa del endeudamiento conjunto.