Obituario de Justo Fernández Casariego (hombre de mar): «Se ha quedado dormido el último ballenero»


Me emociona la despedida. A pesar de ser creyente. Creo que los ausentes siempre se hacen presentes si hablamos de ellos. Pero hoy tengo que hacerlo con respeto y cariño. Se ha quedado dormido el último ballenero. Un hombretón que ejerció el oficio de cocinero al ingresar en 1965 a bordo del «Cabo Morás», en plena temporada para la caza de ballenas de la que se surtía la factoría de los Massó en el Portiño del Concello de Xove, antes San Tirso de Portocelo.

Anduvo a la mar con dos grandes patrones del puerto de Islas San Cyprianus, Balbino de Forxas y Salustiano Coldeira, así como un excelente compañero de tripulación: el gran Peto del Puerto de Arriba.

Comenzó con los hermanos Quintanero. Así que desde su parroquia de Castelo, burgo de Trasbar, se embarcó en el «Vila de Foz». Y pasaron los años, costeras y mareas. Era una de mis fuentes de información sobre aquella aventura que recuperó nuestro orgullo de ser pueblo cazador de ballenas desde la Edad Media.

Con su esposa Modesta, acudía a mi consulta de médico rural en Cervo. Siempre tenía abierta su casa para compartir una copa de orujo. Mientras, con aquella vehemencia sólo superada por su bondad, en la cocina de su hogar en Suzil, me relataba las maniobras propias de la vida a bordo del ballenero.

Más de una vez me he preguntado los motivos, los complejos y la santa humildad que nos lleva a evitar los derechos históricos para que la heráldica de nuestro Concello de Cervo-Sargadelos no contemple los hornos de fundición y la ballena, como hicieron vascos y cántabros. Puede que sea una deuda histórica con gentes de la estirpe de Xusto. DEP.

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