CARLOS G. REIGOSA | O |
09 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.TIENEN MUCHO de reales las prostitutas que aparecen en la película Princesas, de Fernando León de Aranoa. Pero no lo suficiente para que no tengamos que hablar de un cuento de hadas malogrado. Después del cine social de Familia , Barrio y Los lunes al sol , sus tres películas anteriores, aquí nos econtramos con lo social sin una brillante resolución cinematográfica, es decir, con el mundo de la prostitución sin la debida encarnadura dramática. Y es una pena, porque la idea argumental es buena, la dirección resulta atinada y las interpretaciones de Candela Peña y Micaela Nevárez tienen altura. ¿Qué falla? Que esperábamos más. Porque Fernando León se ha ganado ya (tiene esa mala fortuna) que le exijamos más. Y no le perdonamos que nos ofrezca una historia pequeña, que sabe a poco, después de habernos encandilado con Barrio o Los lunes al sol. Las cutrerías se las disculpamos a todos esos que hacen comedietas mercantiles o Torrentes a esgalla. Fernando León se merece toda nuestra consideración, también por Princesas. Pero no merece que no esperemos más de él. Por eso aquí nos tiene, piándolas. Acierta al trazar el perfil emocional de los personajes, pero ahí se agota la madeja. Y esto no basta. No en tu caso, querido Fernando.