Ponteareas no es un pasodoble


Habrá sueldo vitalicio para cualquier ciudadano, legal o ilegal, que pague o no pague impuestos. Es la filosofía que impulsa esta corrección política que nos ahoga

S i el maestro Reveriano Soutullo levantase la cabeza, no daría crédito a que su villa fuese la más nombrada de España en estos días agosteños. Ponteareas posee méritos sobrados para ello. Es un lugar magnífico, de buena gente y de una belleza natural espléndida. Sin embargo, no hablan de ello los noticiarios, sino de asuntos vulgares y consuetudinarios. Asuntos más preponderantes, desafortunadamente, que la obra de don Reveriano, que era un gallego de talento que llevó el nombre de Ponteareas por el mundo adelante, con orgullo y altura. Se habla más de lo consuetudinario que de cualquiera de sus composiciones, incluidas las zarzuelas.

Zarzuela, en realidad, es la que han interpretado desde el Ayuntamiento. Todo bien justificado, a decir de su alcalde, Xosé Represas, que ayer se explayaba en La Voz para argumentar una decisión histórica: gratificar a sus empleados si no faltan al trabajo. Los que cumplan con el 90 % de la jornada (si llegan al 100 % ya se contemplará otro plus, imagino) aumentarán sus nóminas. Como digo, es una decisión histórica que desde mi retiro verinense quiero aplaudir. A ver si cunde el ejemplo y en mi pueblo, y en Galicia entera, se premia a todos los ciudadanos por cumplir con su deber. Por ir al trabajo. Somos un gran país en el que lo peor que se puede hacer es trabajar demasiado. El dinero viene del cielo. Basta estirar los brazos y ya cae. Un prodigio.

El alcalde pertenece al BNG. Gobierna con el PSOE y A Riada do Tea, que imagino es la versión fluvial de las mareas. Es lo que tiene la mar, que se convierte en río y va desde A Coruña a Barcelona inundándolo todo con su verdad absoluta. El resto es trumpismo (eso decía el alcalde Represas en su entrevista de ayer) e interpretación fraudulenta. Cierto, alcalde, cada uno interpreta las cosas según las lee y yo, créame, ya dudo de que todo lo que leo pueda ser verdad. Es que no me entra en la cabeza que seamos portada de todas partes por gratificar al que cumpla. Lo natural en este país, según lo entienden las mareas y el PSOE y hasta el BNG, es que no cumpla nadie. Habrá sueldo vitalicio para cualquier ciudadano, legal o ilegal, que pague o no pague impuestos. Es la filosofía que impulsa esta corrección política que nos ahoga. Como el tango de Santos Discépolo: «Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley». Solo una duda: ¿Si fuese el PP quien tomase esta decisión, apoyaría la izquierda la dadivosa medida? Estoy seguro de que sí.

Somos un país que produce sonrojo. El gobierno municipal de Ponteareas, para desgracia de los gallegos, así lo ha ratificado con la gratificación que hoy comento. En realidad, Ponteareas no es un pasodoble del maestro Soutullo. Ni siquiera una zarzuela. Ponteareas es Jauja.

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Ponteareas no es un pasodoble