Somos naturalezas muertas


Hacen una encuesta en la radio que ilumina. Preguntan cerca del llamado kilómetro cero de la puerta del Sol, en Gran Vía, al azar a varios peatones. Son tres preguntas. Las dos primeras de la rabiosa actualidad en la que nos dejamos la vida repitiendo los mismos lugares comunes. Cito de memoria. ¿Sabes qué es Vox? La respuesta es correcta. ¿Sabes qué es la Champions? La peatón también acierta. Está al cabo de la noticia. Pero llega la clave: la tercera cuestión. ¿Sabes si ahora es tiempo de mandarinas? Titubeos, respuestas al azar. No lo sabe. Segundo peatón. ¿Sabes que es un reality show? Acierto total. Pone hasta ejemplos. Tercera pregunta: ¿Sabes si es tiempo de fresas? Negativo. Con lo ricas que están con chocolate.

 Es impresionante lo saturados que estamos de presuntos conocimientos que solo sirven para complicarnos la vida o enloquecernos, y no tenemos ni idea de eso que nuestros abuelos se sabían de memoria y por lo que medían las estaciones y el auténtico paso y peso del tiempo que es la naturaleza. Mandarinas y fresas de la tierra. En su época, no de las que no tienen sabor, a golpe de calor artificial, y que están todo el año en los supermercados. Y en el norte de Europa es peor. Imposible encontrar una fruta o una verdura en una tienda que sepa a lo que es. Todo plastificado.

Mal camino llevamos. La naturaleza auténtica, los ciclos de las cosechas, que deberían ser los ciclos del ser humano, los hemos olvidado o francamente nos importan un bledo. Estamos empapados de un montón de chucherías informativas y no tenemos ni idea de lo que, nada menos, sirve para alimentarnos. Otro peatón sometido al test callejero en la radio. ¿Sabes que es brexit? La voluntad de independencia de Inglaterra de la Unión Europea. Acierto pleno. ¿Sabes que es un selfie? Por supuesto. Pero llega la cuestión trampa: ¿Estamos en temporada de cerezas? Ojo, correcto, en primavera. Pero el periodista sigue y le dice: y me dirías ¿cuál es el famoso valle de cerezas de España? Plof. Apagón. Nada. No lo sabe. El valle del Jerte que en primavera se convierte en una obra de arte. Un lugar al que hay que ir una vez por lo menos en la vida durante esas fechas. Deberían de llevar allí a los colegios para que los niños alucinasen con la explosión blanca de los cerezos en flor.

Borramos de nuestras existencias los espectáculos gratuitos que nos regala la naturaleza y nos empachamos de grasas saturadas de redes sociales. Menos frases y más fresas. Menos hablar y más sentir. Necesitamos una urgente toma de tierra.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
22 votos
Comentarios

Somos naturalezas muertas