Tabaco y custodia compartida


Un padre pierde la custodia compartida de sus hijos por fumar delante de ellos y poner en peligro su salud. ¿Es esto normal? Entendiendo normal por frecuente, decimos que no. Pero alguna vez tenía que ser la primera. No parece de recibo que si las autoridades públicas se cuidan de que la ciudadanía no se exponga al humo del tabaco en lugares públicos, un juez vaya a permitir, después de que los menores así se lo hayan dicho en un reconocimiento judicial, que estos tengan que soportar la humareda continua provocada por su padre hasta en su propio dormitorio.

Hoy en día ya nadie se cuestiona que el tabaco es una droga tremendamente nociva para el fumador y para el que está al lado. Pocos se extrañarían de que se le retirara la custodia compartida a un progenitor que estuviera todo el día esnifando cocaína delante de sus vástagos. Sería un nefasto ejemplo para los pequeños. Pues con el tabaco igual o incluso peor. El fumador es muy libre de optar por la vía del cáncer de pulmón, pero no de arriesgarse a que lo contraigan sus hijos.

Y sobre todo reparemos en algo importante. Al padre al cual se le retiró la custodia compartida no se le ha impuesto judicialmente que abandone su adicción. Solo faltaría. Tan solo se le ha condenado por fumar delante de sus hijos. Hay otros sitios.

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