Un acuerdo conveniente para los ayuntamientos

J.CORCHERO.POOL

El acuerdo firmado entre el Gobierno de España y la FEMP, por un importe de 5.400 millones de euros, es el más importante suscrito nunca entre el Ejecutivo central y los ayuntamientos. Este acuerdo pretende superar el corralito que Montoro impuso a los municipios en el 2012.

Hay una serie de cuestiones muy relevantes que los alcaldes críticos se encargan interesadamente de ocultar. La primera, no es una entrega inmediata y, además, es voluntaria.

La segunda es que, posteriormente a ese préstamo, cada entidad recibirá, como mínimo, el 35 % de lo aportado hasta un importe de 5.000 millones de euros.

La tercera es que el importe íntegro del préstamo será amortizado en el plazo de diez años. Las entidades locales que hayan participado habrían recibido un 135 % de los fondos cedidos.

La cuarta es que se suma un fondo extraordinario para compensar el déficit de los servicios de transporte hasta los 400 millones de euros.

La quinta es que ninguna administración local queda desprotegida, ya que se contemplan mecanismos de apoyo ante problemas de liquidez o riesgo financiero; colaboración con las diputaciones u operaciones de crédito.

La sexta es el refuerzo de la flexibilización de la regla de gasto. No se exigirá su cumplimento durante el ejercicio 2020 y se autorizará utilizar su superávit o remanente de tesorería para financiar gastos en 2020.

La séptima es que se permitirá prorrogar a 2020 la ejecución de inversiones cuyos proyectos se hayan iniciado en 2019 y que se estén financiando con superávit de 2018.

La octava es abordar la garantía de que las entidades locales participen como beneficiarias en el Fondo de Recuperación aprobado recientemente por la Unión Europea.

Y, por último, el compromiso de constituir una mesa de trabajo técnico entre el Gobierno de España y la FEMP para avanzar en la reforma del sistema de financiación local.

Estos alcaldes tienen que ver las propuestas que presentaron sus partidos en la reciente Comisión de Reconstrucción en el Congreso. Pidieron solo usar los remanentes de 2019 y 2020 y el superávit de 2019 (lamentablemente, en 2020 no lo habrá). No hablaron de los remanentes anteriores, se quedaron cortos frente al acuerdo firmado. Hablaron de los fondos europeos, que ya están; y de la flexibilización del techo de gasto, que en 2020 ya está aprobada y se ampliará a 2021.

¿Qué ha cambiado desde entonces? ¿Por qué todo este ruido ahora? Estos alcaldes están aprovechando para hacer oposición desde sus posiciones ideológicas sin valorar el fondo del acuerdo. Se impone el partidismo.

Este acuerdo es la solución que se ha encontrado para que los municipios que han tenido superávit puedan disponer de más capacidad de gasto sin incurrir en déficit y sin incumplir la ley de estabilidad presupuestaria y la Constitución. La medida resulta beneficiosa para los ayuntamientos, ya que el Estado incrementa su déficit para que estos tengan más recursos.

Además, este acuerdo es la única propuesta hasta la fecha, nadie ha realizado un planteamiento alternativo. Protesta, que algún desgaste al Gobierno quedará... una mala política en un momento como este.

Por Abel Losada Profesor de la Universidad de Vigo y concejal del gobierno de Vigo

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