«¿Arriesgaría usted su vida por su trabajo?»


«Ave Imperator, morituri te salutant»

Sesenta y ocho años de edad, varias enfermedades crónicas y 45 años de experiencia docente universitaria. Luego del preceptivo estudio encargado a la Quirón Salud por la UDC, para identificar al personal de riesgo, se me considera como tal. No obstante, la universidad me requiere una docencia presencial — eso sí, sugiriéndome el lavado de manos frecuente, el uso de mascarilla en clase y mantener la distancia social—. ¿Alguien podría explicarme de qué vale este estudio si no se diferencia funcionalmente al personal de riesgo de otro que no lo es? Me quedan dos años hasta la jubilación obligatoria (a los 70) y me encantaría continuar en activo hasta entonces. Sin embargo, como todos somos iguales ante el covid-19 y no existe una consideración especial para personal de riesgo (como permitirnos impartir docencia telemática, al menos hasta que dispusiéramos de una vacuna), la UDC me obliga a elegir entre afrontar el riesgo de contagio en la docencia presencial o acogerme ya a la jubilación voluntaria. ¿Arriesgaría usted su vida por su trabajo? Yo, que Dios me perdone... lo estoy considerando. ¡Tanto significa para mí lo que hago! ¿Y tan poquito le importa mi vida y mi experiencia a esta empresa? ¡Y pensar que, en otros ámbitos, al viejo veterano se le envía a la retaguardia! Aviso a los jóvenes docentes: «Como te ves, yo me vi; como me ves, te verás». Salud. Fidel López. A Coruña.

Piden experiencia, pero exclúen ás persoas maiores

Co xurdir do tema do aumento da idade de xubilación algúns aspectos deberían ser abordados e debatidos pola sociedade civil, os medios de comunicación, a oposición e o Goberno.

En España prodúcese o mesmo fenómeno que no resto do mundo: os que máis experiencia teñen xa non teñen espazo no seo do deus Mercado. As empresas queren cada vez máis xente nova e, ao mesmo tempo, cunha experiencia incompatible coa súa mocidade.

Este paradoxo quizais se poida explicar polo bum dos cursos profesionais que foi crecendo no país, estimulado tamén polo sistema nacional de emprego, que desestabiliza o equilibrio. A intención é boa, proporcionar formación, pero esa formación é só iso, e non unha oportunidade.

As oportunidades non aparecen despois dos cursos, especialmente cando tes máis de 45 anos e aínda que sexas competente na túa área. Nun país no que tes que cotizar 40 anos para ter unha xubilación mínima a exclusión desta forza laboral é un problema e unha crueldade, tanto para o Goberno, que non terá ingresos, como para as persoas, que terán que vivir cunha pensión mínima cando chegue o momento, ou incluso cunha non contributiva que non paga as facturas.

Non é o Goberno o que ten que xerar emprego, pero é o Goberno o que debe estimular e incluso regular o mercado para que non se produzan distorsións coma esta. É hora de intervir, de ter unha política pública eficaz contra o paro das persoas maiores.

Ademais, comunidades como Galicia precisan diversificar o seu modelo económico. É imposible pasar por unha crise como a que estamos a vivir agora coa pandemia dependendo só dos sectores do turismo e dos servizos e sen apoiar o desenvolvemento doutras áreas. Onde está o desenvolvemento tecnolóxico? Onde está a Galicia do século XXI?

Que poidamos reflexionar sobre estas cuestións e que a prensa xogue o seu papel de denunciar e esixir solucións a estas distorsións. Temos unha masa de traballadores parados que teñen unha gran carga de coñecemento. Estase en tempo de traelos de volta. Cristina Barcia.

Que cese ya esta tragedia

Una vez más la realidad supera a la ficción. Nos toca vivir cosas que hace un año no sospechábamos que pudieran ocurrir. Paso a paso nos hemos ido abocando a la tragedia. No puede haber un solo ciudadano de bien que contemple impasible la actual situación. Sin duda, solucionarla debe ser prioridad de todos los poderes públicos. Parafraseando al replicante de la película Blade Runner: «Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. He visto al Deportivo de La Coruña descendido injustamente a Segunda B. José Emilio López Casal. Ferrol.

Río Eume

El río Eume, alma natural del parque natural de las Fragas del Eume, es un ejemplo de la dejadez y abandono de la Dirección General de Patrimonio Natural con todos los ríos de Galicia. Para empezar, ni se preocupan de las brutales crecidas que causan las diferentes centrales eléctricas, como la de A Capela, y luego dejan el río seco y ni por asomo llega al caudal ecológico mínimo que tendría que llevar (este año un pescador se salvó en la crecida pero perdió su caña, y en el río Miño murió uno). Estos días el Eume trae el agua de color blanquecina.

Se le da prioridad a los veraneantes, en julio y agosto se les pone un microbús a su servicio y gratis, siendo los pescadores los únicos que pagan por acceder ahí y sufren los desperdicios que encuentran por los márgenes del río: papeles, botellas de plástico, envoltorios, etcétera. Encima se bañan a lo largo del río, cuando según la ley de pesca fluvial está prohibido el baño en zona acotada, pero no hay carteles ni personal con autoridad.

Los pescadores echan de menos a los ahora llamados «vigilantes de recursos naturales», es decir, los guardarríos de toda la vida, esos que velaban por el río, informaban a la Administración de cualquier incidencia y tenían autoridad para sancionar a un furtivo. Esos a los que la directora general de patrimonio natural les quitó la autoridad, funciones y atribuciones, y les dicen prácticamente que anden por ahí y gasten gasoil. Por no hablar ya de que hace unos años que no se veda ningún río con objeto de repoblarlo. No existe limpieza, los ríos están como selvas. Francisco Javier Pérez Moar. Santiago.

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