No nos quieren en Cataluña


Una vez más nos quieren desplazar. En esta ocasión, la vacuna ha sido el argumento para discriminar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) en Cataluña. El uniforme con la bandera de España parece molestar a los que quieren romper la unidad nacional, a los que pretenden campar a sus anchas bajo el pretexto del independentismo, a aquellos que rezuman odio contra los agentes estatales, señalándolos por el simple hecho de elegir una profesión que para los radicales no tiene encaje dentro de su forma de vida. 

Mientras la estrategia establecía que el personal esencial debería estar ya vacunado, las autoridades sanitarias de esa comunidad han obviado esa obligación que ha tenido que llegar de la mano de la presión social y del amparo judicial.

En cada concurso general de méritos, las plantillas de la Policía Nacional ubicadas en Cataluña quedan desabastecidas. Es el destino menos jugoso para un policía y para un guardia civil. Cerca de un 40 % de los funcionarios policiales destinados en esa comunidad autónoma aspira a obtener traslado a otra región. Urge un plan de medidas económicas acompañado de otras enmarcadas dentro del ámbito sociolaboral, teniendo en cuenta el incremento de la presión sufrida por los miembros de las FCSE desde hace varios años por su papel en el auxilio a jueces y fiscales en cumplimiento de diferentes instrucciones que, por parte de un concreto sector de la sociedad, han desencadenado una campaña de señalamiento y acoso contra los profesionales de ambos cuerpos. Buscan de esta manera un empeoramiento de sus condiciones de vida y plantean la salida de la Guardia Civil y la Policía Nacional de Cataluña para su plena sustitución por los Mossos, ya como policía exclusiva y excluyente. Esta especial circunstancia debe verse compensada mediante la creación de un complemento salarial de especial singularidad por prestar servicio en Cataluña, similar al que está establecido en el País Vasco o Navarra, así como la concesión de mayor número de días de vacaciones y permisos, con la creación de un permiso especial para los destinados en Cataluña, que compense la mayor presión social que se registra por las campañas habituales de entidades independentistas contra el trabajo de las FCSE, con el señalamiento de los agentes y de sus familias.

Aunque algunos quieran ver lejos de Cataluña a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, su presencia en esa hermosa comunidad autónoma es sinónimo de libertad y de derechos, los mismos que cercenan cada vez que nos desprecian, cada vez que nos discriminan. La vacunación es un ejemplo más.

Por Roberto González Rodríguez Secretario Federal Territorial del Sindicato Unificado de Policía

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