Secuestrar a unas hijas


Un padre secuestra a sus dos hijas en Tenerife y el juzgado insular incoa diligencias previas, por ahora por la presunta comisión de un delito de secuestro, manteniéndose secreta la investigación. Solo el odio de un ser humano hacia otro puede hacernos entender tal comportamiento. Simultáneamente a llevarse a las niñas, comunicó a su ex pareja que jamás volvería a ver a sus hijas, lo que nos lleva a avalar la tesis de que los hijos, llegado el momento, se convierten en armas arrojadizas contra el otro progenitor. Y ahora la Justicia comenzará a funcionar, aunque de poco le valdrá a la madre si las niñas no son halladas sanas y salvas. Nuestro Código Penal, en su artículo 163 y siguientes, recoge el ilícito penal referente a las detenciones ilegales y secuestros siendo la pena estipulada de cuatro a seis años de prisión, pudiendo llegar hasta ocho si el encierro o detención ha durado más de quince días.

Ordenamiento jurídico aparte, resulta complicado buscar una explicación a estos hechos. ¿Solo un loco puede actuar así? Mi respuesta es no. Indudablemente, algo desequilibrado hay que estar. No obstante, y aún por encima de ese desequilibrio, suele imponerse el odio irracional que algunos ex -afortunadamente son excepciones- sienten hacia aquellos que tiempo atrás significaron mucho para ellos. Desconozco si esta madre llegó a denunciar en alguna ocasión al padre de sus hijas, pues me extrañaría que quien es capaz de cometer semejante barbaridad nunca hubiese sido denunciado por violencia de género. Por eso, y hoy más que nunca, tolerancia cero frente al maltratador.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
40 votos
Comentarios

Secuestrar a unas hijas