«Bin Laden, Al-Zawahiri... En Occidente hemos aceptado excepciones al derecho internacional»

OPINIÓN

10 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Sobre Venezuela, soberanía y lenguaje

Estimado director: he leído su texto sobre Venezuela y el «nuevo desorden mundial» y le escribo con respeto. Creo que el encuadre cambia si, en vez de hablar de «extraer a un presidente», hablamos de «retirar a un usurpador de la presidencia» (quien ocupa el poder sin legitimidad). No es solo semántica: el término elegido condiciona la percepción de soberanía y de justicia. También conviene admitir que en Occidente hemos aceptado excepciones similares.

La operación contra Bin Laden en Pakistán (2011) se aplaudió ampliamente, pese al debate sobre soberanía y legalidad. Y, ya con Biden, el ataque en Kabul que mató a Ayman al-Zawahiri (2022) reabrió esa misma tensión: reglas frente a objetivos «indiscutibles».

Con Libia, por precisión, hubo cobertura de la ONU para proteger a civiles, pero sigue siendo discutido si la intervención derivó hacia un cambio de régimen, y la muerte de Gadafi no es equiparable a una operación tipo captura selectiva.

El desorden crece cuando el listón se mueve según el actor y el relato. Por eso, además del análisis político, sería útil sumar más voces jurídicas (reconocimiento de gobiernos, límites del uso de la fuerza, derecho internacional).

Gracias por el esfuerzo de contextualizar y por invitar a mirar a largo plazo. Ana Rosa Camba Santos. Viena.

Un número más

Soy hija de un paciente oncológico con metástasis, una enfermedad sin cura que atraviesa y marca profundamente la vida de quien la padece y de su familia. Cada tres semanas acudimos al hospital y la sensación es siempre la misma: no somos personas, somos un número más en una cadena de colas y consultas.

En cada visita nos atiende un médico distinto. Repetimos la misma historia mientras él teclea frente a una pantalla. Mi padre apenas recibe una mirada, ni una explicación clara. Sale con dudas, miedo y sin saber a quién dirigirse hasta la siguiente cita (si tiene la suerte de dar con alguien diferente que se pare a resolvérselas).

Sabemos que el sistema sanitario público se sostiene gracias al esfuerzo de quienes trabajan y cotizan en este país y de unos profesionales que hoy están desbordados. Lo entendemos. Pero nada justifica que, en un proceso tan duro como el cáncer, se haya perdido algo tan básico como la empatía.

La enfermedad ya es bastante cruel como para que, además, se la gestione desde la frialdad y la distancia. La oncología no puede convertirse en una fábrica de expedientes. Detrás de cada historial hay una persona que necesita sentirse escuchada y acompañada. A. C.

Hospitalización a domicilio: gracias

Durante varias semanas mi suegro, Agustín González, ha estado hospitalizado en su domicilio a consecuencia de una enfermedad grave que, desgraciadamente, causó su fallecimiento. El enfermo y sus familiares hemos estado acompañados por doctoras y enfermeras del servicio HADO. Pudimos constatar a diario el elevado grado de profesionalidad y empatía con el que sufre y sus allegados, más allá de lo que sería esperable de un trato sanitario-paciente. Su delicadeza es admirable.

Con estas palabras queremos expresar el profundo agradecimiento a estas enormes profesionales y poner en valor un servicio sanitario imprescindible que se debería incrementar en la medida de lo posible.

¡Gracias! J. A. Prego Vázquez.