Siria, una recuperación amenazada

Yashmina Shawki
yashmina shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

Una madre y sus hijos de camino a su casa en Alepo, este domingo
Una madre y sus hijos de camino a su casa en Alepo, este domingo DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

12 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

No es fácil ceder el poder, sobre todo cuando se ha ejercido de manera dictatorial. De ahí que, casi siempre, los tiranos hayan tenido que ser derrocados de manera violenta. Sin embargo, la caída de Bachar al Asad y el consecuente cambio de régimen en Siria del 8 de diciembre del 2024 se hizo casi incruentamente, de tal suerte que el dictador, su familia y aquellos de sus más fieles aliados lograron exiliarse en Rusia sin mayores contratiempos. Pese a ello, finalizados los 14 años de guerra civil y los 54 años de dictadura del partido Baaz y de los alauíes liderados por la familia al Asad, Siria se debate en un complejísimo proceso de reconciliación y reconstrucción.

Todo en el país parece cogido con pinzas y el frágil equilibrio apenas se mantiene porque la población desea la paz a toda costa. Sin embargo, las amenazas internas son de tal calibre que parece casi un milagro que el presidente interino Al Sharaa, exmilitante islamista, todavía ejerza el poder.

Uno de los conflictos más persistentes es el tira y afloja entre el gobierno de Damasco y las FDS —las Fuerzas Democráticas Sirias—, un conglomerado de milicias kurdas, árabes, asirios, armenios, turcomanos y circasianos, en donde las primeras suponen la mayoría y ejercen el control de facto de la denominada Administración Autónoma del Norte y Este de Siria, conocida como Rojava.

Estas fuerzas suponen el 45 % de los militares del país y controlan una amplia superficie que mantienen libre de insurgentes islamistas. Aunque las FDS han aceptado integrarse en el sistema gubernamental, los desacuerdos en la letra pequeña han propiciado una gran desconfianza con Damasco y el actual enfrentamiento en Alepo. Las declaraciones de Erdogan ofreciéndose a apoyar militarmente a Al Sharaa si quiere atacar el norte de Siria no han hecho más que echar leña al fuego.

Tampoco es desdeñable la persistencia del fenómeno islamista radical. Un grupo terrorista suní poco conocido, Saraya Ansar al Sunnah, parece estar detrás de un atentado contra una iglesia en Damasco y otro contra una mezquita alauí en Homs. Pero lo que quizás resulta más inquietante es el resultado de las investigaciones llevadas a cabo por el medio catarí Aljazeera que han sacado a la luz los esfuerzos coordinados de Rami Makhlouf, empresario primo de Bachar al Asad, y algunos antiguos oficiales leales a Al Asad por financiar los remanentes del Ejército baazista para llevar a cabo un golpe que les permita reinstaurar el anterior régimen.