Protección de menores

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

La protección requiere más esfuerzo presupuestario
La protección requiere más esfuerzo presupuestario VÍTOR MEJUTO

Debate ético y presupuestario con la protección de los menores

El sistema de protección de menores en nuestro país afronta un debate ético y presupuestario ineludible que la opinión pública merece conocer. Resulta paradójico comprobar cómo una plaza residencial en un centro de acogida, a menudo gestionado de forma indirecta por entidades externas mediante contratos por plaza ocupada, supone un desembolso mensual de miles de euros públicos por niño, mientras que las ayudas económicas y materiales directas orientadas al fortalecimiento y preservación del hogar biológico siguen siendo drásticamente exiguas.

Las familias que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad no necesitan que se les sustituya ante la primera dificultad; lo que necesitan, de forma prioritaria, son recursos habitacionales, empleo y redes de apoyo comunitario que les permitan salir adelante. Cuando el sistema centra sus esfuerzos e inversiones en financiar la institucionalización posterior en lugar de blindar el hogar original, corremos el riesgo de cronificar el desarraigo de los más débiles y de permitir que la lógica económica interfiera en realidades humanas tan sensibles. La separación familiar debería ser siempre el último recurso, una excepcionalidad absoluta. Las Administraciones deben priorizar la ética pública y la prevención: el éxito del bienestar social no debe medirse por cuántas plazas de centros logramos llenar, sino por cuántas familias vulnerables conseguimos mantener unidas con dignidad. Emilia Martínez Carrillo. Lugo

  Vivir en una zona rural es difícil

Un amigo mío quiere vivir en una zona rural, pero la empresa suministradora de la energía eléctrica se lo está poniendo muy difícil, ya que el lugar está lleno de postes de la luz y algunos de internet. Y, aun así, le exigen llevar la línea desde un poste cercano vía subsuelo, o sea, haciendo una zanja de siete metros, aunque pueda usar el enganche por vía aérea. Esto es el cuento de nunca acabar. Jorge Botana. Santiago

Jubilados en el puerto

Trabajas toda una vida, y, de repente, llegas a la ansiada jubilación. Hay días que no sabes en qué ocupar el tiempo y lo que muchos elegimos es la pesca. Pagas la licencia de la Xunta, y, para poder pescar en el puerto, también necesitas pagar licencia federativa, que no es nada barata. Compras caña, aparejos, etcétera. Apareces en el puerto, y te das cuenta de que, para poder pescar, tienes que subir al espigón que tiene una longitud de un kilómetro y una altura considerable y no hay puntos para poder subir. No creo que sea muy costoso poner unas escaleras cada 200 o 300 metros y facilitar la subida a gente con edad y limitaciones físicas que a veces pone en riesgo su físico para poder realizar está actividad tan bonita y saludable. José Sesmonde. A Coruña

Educación para adultos

Mientras se debate el desinterés de algunos jóvenes en las aulas, ignoramos una realidad silenciosa: la de los adultos y migrantes que sí tienen hambre de formación, pero chocan contra un sistema rígido. Muchos gallegos que no pudieron estudiar en su día junto con nuevos residentes que buscan integrarse a través del empleo cualificado desean cursar el bachillerato, una FP o estudios universitarios.

Sin embargo, la oferta pública puramente online no siempre es la solución idónea para quien requiere el apoyo de la docencia presencial. Es ahí donde surgen los verdaderos obstáculos: la escasez de oferta en horario vespertino o nocturno y las dificultades de movilidad interurbana para desplazarse tras largas jornadas laborales.

Galicia no puede permitirse perder ese capital humano. Si la FP bate récords en nuestra tierra, resulta incoherente no facilitar aulas nocturnas presenciales. Mario Gutiérrez. A Coruña