Todo era mentira


Ourense

Decía Gonzalo Jácome, en una de las distintas entrevistas que le hice a lo largo de su fulgurante carrera hacia la alcaldía de Ourense, que la gente le votaba cada vez más porque sabía que su palabra iba a misa. Pues, resulta que ahora sus votantes ya saben que no es así. Que su palabra va a misa, salvo que lo contrario le sirva para ser alcalde. Si el objetivo es ese, resulta que da igual que hubiera dicho por activa y por pasiva que nunca pactaría con el PP si eso suponía mantener a Baltar en la Diputación.

El premio era demasiado goloso como para dejarlo escapar. Por esa ambición personal se entiende que renunciara a mantener su palabra, que ahora ya sabemos que no siempre va a misa, pero ¿y el PP? ¿Qué saca en limpio el Partido Popular de Ourense y de Galicia en esta arriesgada operación de entregarle la alcaldía a un partido que sacó menos votos que ellos en las elecciones del 26 de mayo? Qué beneficio puede esperar Feijoo de esta maniobra de Baltar para salvar su puesto al frente de la Diputación.

Una operación de estas características desde el punto de vista del Partido Popular se entiende solo desde el personalismo. Aquí primó Baltar por encima de las siglas, en un modus operandi muy similar al de Democracia Ourensana. ¿Dónde quedó el mantra de la lista más votada? ¿Dónde quedaron las apocalípticas declaraciones de líderes populares sobre las mil plagas que llegarían a Ourense si Jácome era alcalde? ¿Dónde quedaron los ninguneos de Baltar al líder de DO? ¿En qué lugar queda Jesús Vázquez que al día siguiente de las elecciones dio por descartado un pacto con Jácome? Todo era mentira.

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